Los primeros habitantes ingleses

La Edad de Piedra
Hay que aclarar que no se conservan fuentes escritas de ningún tipo antes del período romano en Gran Bretaña. Por tanto la responsabilidad de reconstruir el pasado hasta entonces recae enteramente en la Arqueología. Durante la Edad de Piedra comienza la ocupación de los actuales territorios de Inglaterra, que asimismo tiene una primera etapa en el Paleolítico Inferior. Hace unos 700 mil años ya algunas especies de Homo se situaban sobre ella, aunque con un importante detalle: aún estaba unida al continente, al menos se cree por un pasaje ni muy ancho, ni tampoco estrecho.

La primera especie de hombre primitivo del que se tiene referencia es el Homo Heidelbergensis quien  habría llegado aproximadamente hace unos 500 mil años atrás, desarrollando algunas herramientas rústicas similares a hachas, dedicándose a la caza. Los animales fueron víctimas de la depredación y al parecer por ello no son oriundos de esas tierras hoy en día, como arcaicos hipopótamos, elefantes, rinocerontes, entre otros. Los arqueólogos han colocado el nombre de otras sub-etapas siendo ellas: Cromerian, Anglian y Hoxnian, en la cual se ve una evolución en los restos materiales como algunas herramientas y asentamientos rústicos. Se cree que por esta época también fue introducido el método Levallois, con el cual se obtenía mucho mejor la lasca. Al parecer los contactos desde la Europa continental y África, la introdujeron poco a poco. Hay ciertas discrepancias sobre de qué continente vino específicamente, pero el resultado es el de una mejor caza y el hecho de que los pocos habitantes de entonces no abandonen aquellos fríos y desolados parajes. Siguieron también las etapas Wolstonian y Eernian abarcando hasta los 100 mil años a.n.e. aproximadamente, sin encontrarse aún grandes evidencias de ingentes grupos humanos. Entre los 130 a los 100 mil años a.n.e., es también un período importante, pues es la primera vez en que debido a los deshielos de la última glaciación en aquel momento, Inglaterra queda por primera vez separada del resto de Europa. Esto generó también un descenso en la población, según la arqueología.
Por si resultara poco, la siguiente etapa el Paleolítico Medio, es algo así como una Edad del Oscurantismo pues poco o nada se conoce. Entre los 100 a 60 mil años a.n.e. (algunos señalan desde los 180 mil a.n.e., dejando un gran vacío), no existen grandes evidencias de vida humana en Inglaterra. O bien fueron destruidas por el paso del tiempo, o sencillamente la vida disminuyó progresivamente a cero, hasta la llegada de los neandertalenses. Empero también cabe la posibilidad de que la vida haya continuando y las evidencias aún no se hayan encontrado. Definitivamente resulta descabellado pensar que al menos los territorios de Inglaterra estuvieron deshabitados por casi 100 mil años. Sea como sea, el próximo arribo importante fue el de los ya citados Homo sapiens neanderthalensis aproximadamente hace 40 mil años atrás.
Con este importante hecho se da origen al Paleolítico superior. Esto se debió a que las tierras se empezaron a congelar otra vez y una nueva ola migratoria comenzó. Para el 30 mil a.n.e., los homo sapiens neandertales estaban ya establecidos. Empero la glaciación empujó a los humanos otra vez hacia la zona de Francia, para retornar hacia el norte en las etapas finales de la glaciación. Algunos inclusive hablan de sucesivas marchas de sur a norte, y viceversa, pues los humanos abandonaban las zonas del norte cuando el clima se tornaba muy hostil, en repetidas ocasiones. Obviamente estamos hablando de miles de años y no de períodos cortos. Aprox. hacia el 12 mil a.n.e. cuando la Glaciación de Wisconsin tocaba su fin, el clima empezó a mejorar y los últimos grupos atravesaron el camino a la isla antes de que se derrita el mismo por última vez. Winconsin acabó hacia el 10 mil a.n.e., años más, años menos. Aquí los arqueólogos distinguen la primera cultura, llamada Creswilliense, que sigue a la Magdaleniense continental en Europa, pero que tiene sus propias características, como las primeras armas con punta de flecha, por citar un ejemplo. Dichas armas, a propósito, variaban cada vez más en material, pues en ocasiones estaban hechos de ámbar, marfil (cuernos de los mamuts) o dientes de animales. Se aprovecharon también para crear algunos adornos y distintivos. Por lo general otra de sus características es de que armas u otros utensilios son ligeros, lo cual es bastante coherente teniendo en cuenta de que se movilizaban constantemente de un lado a otro. Los animales víctimas por aquella época continuaban siendo algunos arcaicos equinos, hienas, rinocerontes pequeños y los típicos mamuts. En estas épocas también se ven las primeras manifestaciones artísticas con el típico arte rupestre en cuevas como las de Creswell Crags y Mendip. Se cree también que algunos raspados en paredes puede ser una especie de conteo o calendario. Por otra parte los asentamientos son bastante precarios empero numerosos.
En el Mesolítico, aproximadamente entre el 10 al 5 mil a.n.e., también marca el fin del Pleistoceno e inicio del Holoceno. Se estima que el clima es similar al de hoy en día. Por aquel entonces, la división a causa de la elevación de los mares, entre Inglaterra e Irlanda también termina por concretarse. Los animales que fueron víctimas de esta etapa también cambiaron. Por lo general fueron blancos más pequeños como roedores o gatos salvajes, que requirieron armas específicas y un tanto más sofisticadas. Algunos otros, como el perro, fueron domesticados, siendo útil para la caza y el rastreo. Por otra parte los cambios también fueron económico-sociales. Los pequeños grupos de cazadores recolectores se volvieron semi-sedentarios y comenzaron grandes migraciones hacia el norte, en el actual territorio de Escocia, por lo cual se podría decir que fueron también de carácter exploratorio, terminando los humanos, de conquistar la isla. El mesolítico también significó las primeras expresiones de agricultura en la economía, y separación de distintos grupos humanos en tribus por varios territorios. Según algunos científicos, el mesolítico en Inglaterra fue demasiado fugaz y el desarrollo de habilidades neolíticas, como una alfarería avanzada, se ven presentes antes en el mesolítico.
Finalmente el Neolítico abarcó entre el 4 mil al 2 mil a.n.e. Aquí se consolida finalmente la domesticación de plantas y animales. También el sedentarismo alcanzó plenitud, así como las actividades consecuencia de esto, la agricultura y ganadería. Los arqueólogos aún no se ponen de acuerdo acerca de cómo acabaron introduciéndose los rasgos del neolítico, si por propio desarrollo de gente que ya habitaba la isla, o más bien por algunos grupos de invasores del continente. Las últimas investigaciones hechas en base a ADN demuestras que la mayoría de ingleses tienen un antepasado con esos grupos migratorios, lo cual parece inclinar el favor hacia esta última postura teórica. Sea como sea la Revolución Neolítica no fue la excepción en Inglaterra pues sus mayores consecuencias, como la estratificación social, empezaron a hacerse visibles. Así surgieron los jefes de tribus, granjeros, cazadores, pescadores, artesanos, etc. El comercio encontró gran auge y se trajeron algunos recursos que no se podían encontrar en la isla. Las casas y diferentes construcciones fueron evolucionando con el pasar de los siglos. Monumentos mejor elaborados así como cámaras tumba aparecieron entre el 3300 al 2900 a.n.e. Las piedras circulares también empiezan a hacerse populares, como si se tratase de alguna especie de reverencia hacia ellas por parte de los antiguos pobladores. Finalmente hacia los últimos años del Neolítico, entre el 2900 al 2200 a.n.e. los terraplenes circulares llamados propiamente “henges”, alcanzan su apogeo, siendo el más conocido el de Stonehenge, Avebury y Silbury Hill. La minería también, la cual venía desarrollándose durante todo el Neolítico alcanzó tal apogeo, que se empezó a comercializar con tribus cercanas y algunos pueblos hermanos de la Europa continental. Respecto a las armas, lo más innovador de esta época fueron los arcos.
La Edad de Bronce
Así entonces se llega al fin de la Edad de Piedra y se comienza la de Bronce. Por lo general dividido en dos períodos, el primero entre los años 2300 y 1200, y el segundo entre el 1200 y el 700 a.n.e. El descubrimiento más importante de la primera etapa fue el descubrimiento de los herreros sobre el bronce, siendo éste un material más resistente que el cobre. Se cree que el descubrimiento fue alrededor del año 2150 a.n.e. Así llegaba con fuerza la Edad de Bronce, la cual terminó por reemplazar a la piedra en utensilios y armas. Inglaterra también fue considerada un centro minero, del estaño por ejemplo, aunque en esa época sólo algunos pueblos del norte de Francia tenían conocimiento serio de su existencia. Lo curioso era que el estaño era exportado, sin que nadie en el resto de Europa sepa cómo era exactamente aquella tierra de dónde provenía realmente.
Fue en la Edad de Bronce cuando también sitios conocidísimos de Inglaterra tales como Stonehenge y Seahenge alcanzaron la plenitud. Inglaterra, o acaso la isla entera donde se halla, recibió muy pocas olas migratorias, y aún nadie se aventuraba a marchar hacia ella como un lugar para vivir. Esto permitió a los primeros habitantes desarrollar una cultura particular sobre todo en sus edificaciones y alfarería. Sin embargo no hay consenso sobre esto. Algunos creen que algunos grupos celtas del norte de Francia llegaron por entonces introduciendo sus lenguas. Las culturas destacadas aquí son Beaker, Deverel-Rimbury y Wessex, legando sus respectivas construcciones y alfarería que las diferencian, aunque comparten algunas similitudes.
La Edad de Hierro


La Edad de Hierro empieza entre el 800 al 700 a.n.e., cuando el hierro y sus técnicas beneficiosas llegan desde la Europa del sur. Obviamente reemplazó al bronce rápidamente. El hierro fue una verdadera revolución por su alcance, pues por ejemplo las herramientas ya no sólo se limitaban a la caza o guerra, sino también a la agricultura, intensificando esta actividad y haciéndola mucho más eficiente. Pese a todo el progreso, las tribus y pueblos de Inglaterra tenían tenues uniones entre vecinos, pero no existía un reino poderoso, imperio, señor, o cultura como en otras partes del mundo. Respecto al idioma, el céltico se había esparcido sobre todo al sur y oeste, con varios dialectos. Ahora bien, si hablamos de lengua céltica, quiere decir que los celtas se establecieron en dichas zonas, también, pueblo originario de la Europa continental, como Francia. Empero algunos investigadores han puesto en tela de juicio estas afirmaciones, pues, ¿eran celtas aquellos pueblos, o en cambio eran uno propio originado en Inglaterra que no debía parte de sus culturas a influencias foráneas? Al menos los especialistas en el tema, al hablar de “celtas”, hacen referencia a gran cantidad de pueblos unidos por la lengua, dentro de los cuales, con sus múltiples dialectos, deberían estar incluidos los ingleses del sur y oeste de Inglaterra. El debate sigue abierto, pero sí debemos tener en cuenta esa premisa-el idioma-entonces no resulta descabellado decir que existieron los “celtas ingleses”. Según las fuentes antiguas que citan al viajero, geógrafo y explorador griego Piteas, en esa época la gente de Inglaterra se llamaba Pretanni. Las sociedades no eran muy complejas y la organización socio-política era la tribu dirigida por un jefe, con guerras locales por varias partes. Los ingleses continuaron subsistiendo gracias a la agricultura y un tibio comercio basado en perros cazadores, pieles de animales y esclavos a cambio de minerales, los cuales no escaseaban en tierras inglesas. Sus construcciones erigidas sobre colinas donde se ubicaban las élites de cada pueblo, hacían ver que los antiguos ingleses eran guerreros casi por naturaleza.
En las décadas previas a la invasión romana hubo algunas migraciones, de pueblos provenientes del norte de Francia y Bélgica, los cuales quizá buscaban tierras a causa del empuje itálico. Se ubicaron en el sur de Inglaterra a partir del año 200 a.n.e. Esto se vio acompañado de algunas innovaciones y/o avances a la alfarería, la cual combinó nuevos estilos. Tampoco hay que menospreciar el alcance romano. Aún no existía la provincia de la Galia en el siglo II a.n.e., es cierto, pero algunos rasgos culturales de Roma llegaron a Inglaterra, en especial en las costas sur-este, donde los pueblos alcanzaron un número de habitantes considerable lo que condujo en ocasiones a alianzas o guerras. El comercio también se vio beneficiado debido a este mayor contacto entre Inglaterra y la Europa continental, por lo cual la isla de Bretaña fue algo así como una de las “herrerías del Viejo continente”.
Pero, curiosamente, los primeros registros antiguos no son romanos. En efecto, Inglaterra fue mencionada en el manual antiguo de un comerciante llamado Periplo Massaliota, pero sólo se sabe de esto por terceros, ya que el documento se encuentra perdido. Probablemente data del siglo VI a.n.e., donde se relataron rutas marítimas-comerciales de toda Europa, incluida la del estaño, que se traía de Inglaterra. Se conoce de dicha fuente gracias a una trascripción hecha por el poeta romano Avieno. A esto siguen los registros hechos en el siglo IV a.n.e. por el marinero griego Piteas, que no sólo recorrió las islas británicas (entre el 330 al 320 a.n.e.) sino gran parte del mar Báltico y Escandinavia. A esto sigue Plinio el Viejo y Diodoro de Sicilia quienes mencionan la ruta del estaño. Hasta aquí, no obstante, todas las fuentes carecen de detalles acerca de la vida de los antiguos ingleses. Tácito escribió solamente que entre la gente del norte de Francia y el sur de Inglaterra, existía muy poca diferencia idiomática. Además los pueblos tenían una apariencia física bastante similar. Particularmente casi sobre los actuales territorios de Gales e Inglaterra, esos “celtas ingleses”, recibían el nombre de britanos, mientras que al noroeste se hallaban los goidelicos, y al norte, casi sobre el actual territorio de Escocia, los pictos.
Breve aclaración acerca de los britanos
Por Britano reciben el nombre aquellas poblaciones que habitaron Gran Bretaña, sobre todo casi toda la totalidad de Inglaterra actual, así como Gales. Es decir eran los “celtas ingleses”, aunque muchos especialistas en el tema rechacen tal afirmación o apelativo. Sus costumbres además del idioma, estaban cercanas a las de los gaélicos, pero totalmente lejanas con los pictos. Ahora bien, ¿de dónde proviene el nombre britano? Todo se debe a Piteas, pues de las traducciones de sus escritos deriva el nombre de islas británicas (de brittonic), ya que la gente es llamada simplemente pritani o pretani. No se sabe si Piteas extrajo el apelativo de los mismos britanos, o de los pueblos vecinos. Cuando los romanos llegaron el término pritani, derivó en britano.
Respecto a su lengua, los lingüistas han podido rastrear sus orígenes en el proto-celta, el cual fue introducido luego en el continente. Los dialectos britanos, con el pasar de los años, no tardaron en surgir en la antigua Inglaterra. Así se puso la primera piedra para el idioma británico, aunque luego vino el latín, con la invasión romana, quedando casi descartado un posible idioma autóctono. Sin embargo, el latín y el idioma britano intercambiaron un par de palabras. Los investigadores creen que el latín italiano se hablaba entre los puestos administrativos, mientras que el pueblo mismo, romanizado a la fuerza, hablaba un dialecto combinado de latín y britano. En conclusión se podría decir que los britanos son los verdaderos y más arcaicos ingleses. Cuando los romanos comenzaron a llegar, la historia de la nación dio otro giro.

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