Las unidades autónomas del desierto

Una historia poca conocida en la guerra del desierto librada en el frente norteafricano entre 1940 y 1943, es la de las unidades autónomas de los Aliados. Todo comenzó cuando quedó patente que el Eje tenía serias intenciones de abrirse paso a través de Egipto, el Canal de Suez y más allá. Esto es entre fines de 1940 e inicios de 1941, cuando los alemanes comenzaron a llegar al frente libio. En cuanto a los británicos, estaba claro que se estaba perdiendo la guerra y por otra parte en aquel inhóspito territorio era indispensable llevar a cabo constantes viajes de exploración. La RAF desde luego tenía una autonomía limitada y debido a esto fue necesario establecer una alternativa para aquel frente, y esta fueron las patrullas terrestres. En octubre de 1939, el futuro jefe de este grupo, R. A. Bagnold llegó a Egipto por casualidad, pues su buque resultó averiado. Propuso entonces crear pequeños grupos dispuestos a operar en el desierto. Sin embargo no fue hasta junio de 1940 para cuando Wavell aceptó la propuesta. Seis semanas después, el LRDG (por las siglas  en inglés Long Range Desert Group o Grupo de gran radio de acción en el desierto) ya estaba activo.

En un inicio hubo algo de improvisación pues las fuerzas inglesas no poseían suficientes recursos. El LRDG consumió parte de ellos. Anecdótico resulta decir que los primeros camiones se compraron o pidieron al Ejército Egipcio y que además había pocas ametralladoras. Para adaptarlos al nuevo tipo de lucha se quitaron las cabinas, las puertas y se colocaron condensadores sobre los radiadores. Bagnold había conseguido formar un par de grupos por su cuenta antes de la guerra, y desde medio oriente u otras partes de África fueron inmediatamente reclamados con el fin de que estén listos para una nueva ofensiva en calidad de oficiales. Más tarde la unidad se iría nutriendo de nuevos elementos como sucedió con la brigada de Guardias de los Yeomanry y la unidad rhodesiana. La estructura para cada patrulla quedó establecida del siguiente modo: un oficial y quince soldados apostados en cinco vehículos. De aquellos hombres mínimo uno era radiotelegrafista, un navegante de ruta quién debía ser un experto con la brújula y la posición de las estrellas, incluido el Sol, un sanitario y un mecánico ajustador. Los otros eran soldados comunes y conductores. Respecto al armamento, todos contaban con fusiles ametralladores y fusiles contra-carros. En un inicio también contaban con un cañón contra-carro Bofors de 37 mm pero más tarde se le reemplazó con ametralladores Breda de 20 mm, las cuales fueron capturadas a los italianos. Por lo general, teniendo en cuenta combustible, municiones y alimentos, la autonomía de estas unidades era de 1750 km en cuanto a distancia, y tres semanas si tenemos en cuenta las provisiones.

Pronto se hicieron planes para la primera incursión seria. En enero de 1941, el LRDG estaba listo para su primera misión. Su fuerza consistía en 75 soldados y 25 camiones que salieron de El Cairo con el fin de atacar el oasis de Murzuch, una posición italiana en Libia sudoccidental. Para ello se debería llevar a cabo un viajecito de unos 2400 km a través de mares de arena. Obviamente era necesario evitar que las columnas de viaje sean indetectables antes de llegar a su objetivo tras 17 días de viaje. En el camino se encontraron tres árabes y un grupo pequeño de soldados de la Francia Libre. Este pequeño grupo franco que los acompañó implicó el primero de la Francia Libre en participar en una acción bélica contra el Eje. Se llevó a cabo entonces un ataque contra Murzuch que sorprendió a los fascistas, incendiándose el fuerte donde se perdieron tres aviones. Los ingleses tuvieron 2 muertos y 3 heridos. De ahí en más, este pequeño éxito hizo que los franceses colaboraran con los británicos. Para ello se acoplaron al plan de un nuevo ataque, esta vez contra Cufra. Pero el coronel D´Ornano, comandante de las fuerzas del Chad, fue víctima en el primer ataque, por lo cual fue reemplazado por el general Leclerc. Para ello éste último apostaría unos 100 soldados franceses y unos 330 indígenas. A pesar de las dificultades en cuanto a logística, en especial sobre el agua, para el 1 de marzo de 1941, Leclerc se anotó un punto a su favor y logró que la guarnición italiana de Cufra se rindiera. Los ingleses no participaron pues algún tiempo antes tuvieron bajas al enfrentarse con una compañía sahariana motorizada italiana. Después de ello se le ocurrió a los franceses llevar a cabo un avance en el Fezzan al siguiente mes, es decir abril. La responsabilidad de la batalla cayó entonces sobre un batallón del LRDG. Cufra fue una buena base para el LRDG y otras unidades conformadas que colaboraban como el Special Air Service y la Sudan Defence Force (Fuerza de defensa sudanesa). Si bien el agua se sacaba del oasis, todo lo demás se debía traer de Wadi Halfa a orillas del Nilo y eso significaba….unos 200 km para los convoyes de la Sudan Defence Force, que tardaban nada más y nada menos que unas tres semanas. En cuanto a las armas, se improvisó un taller ligero. Debido a la falta de gasolina en las primeras semanas, las patrullas sólo pudieron llegar hasta oasis cercanos en Tazerbo y El-Zighen. En junio finalmente la Suda Defence Force llegó a Cufra y las cosas cambiaron un poco. Gracias a esto la LRDG también pudo ampliar su radio de acción. Su trabajo en esta etapa consistió en analizar el terreno al máximo, para de este modo facilitarle información a los conductores de carros de combate así como la posibilidad de construir pistas de aterrizaje. En los meses siguientes de 1941, el LRDG estaba ya en Siwa. Y a este último grupo se le usó en varias misiones, entre ellas la llevada a cabo contra la guarnición fascista en Giarabub, abrir fuego contra convoyes enemigos que se cruzasen en su camino, hacer de guía, entre otras labores. También cooperó transportando agentes secretos y del envío de soldados fugitivos de los campos de concentración. Asimismo cayeron en sus manos algunos aviadores del Eje desertores que intentaban camuflarse entre los árabes. Por supuesto también hubo algo así como operaciones de rescate de soldados o aviadores amigos perdidos. Como vemos, si bien la labor del LRDG podía asemejarse bastante a la de un comando, su misión era más prolongada, amplia y variopinta que la de estos.

En noviembre de 1941 en vísperas de la Operación Crusader, se le dio a la unidad la orden de esperar en Siwa. Su misión era no perder de vista los movimientos del Eje e informar inmediatamente ante cualquier giro sospechoso. Todas las patrullas desempañaron bien su trabajo de informe e inclusive llegaron a realizar emboscadas a columnas enemigas que iban cerca a Yebel el-Akdhar. Ahora bien, el SAS y el LRDG operaron juntos por primera vez en noviembre de 1941. Al mando del primer grupo se hallaba el comandante David Stirling. Lamentablemente cuando fueron usados el día 16, los hombres del SAS fracasaron y muchos se perdieron o cayeron en líneas enemigas. Sólo 22 paracaidistas llegaron a tener contacto con las patrullas del LRDG. Hubo otra incursión el 25 de noviembre, cuando una columna al mando del general de brigada Reid, salió de Giarabub, a unos 130 km al Este, logrando hacerse con el oasis de Gialo que ocupaban los fascistas. Hasta allí llegaron algunos del SAS para cooperar, dos días más tarde llegaban también los del LRDG con el fin de dirigirse hacia el norte y el Oeste. Así entonces surgió una gran colaboración entre las unidades en distintos grupos entre noviembre y diciembre de 1941. Desde Gialo durante este tiempo se lanzaron incursiones a aeródromos del Eje en la costa, y se confirmó haber destruido al menos 100 aviones gracias a explosivos con acción retardada. Una penosa baja sin embargo acaeció cuando los alemanes lograron detectar a un gran contingente y se destruyó todos los camiones sobreviviendo sólo uno. Lo positivo fue que sólo murió una persona, no obstante no había agua y alimento y tuvieron que marchar a pie durante 300 km para llegar a Gialo. En resumen, si bien los ataques que se llevaron a cabo por el LRDG y el SAS nunca fueron fundamentales o cercanos a una ofensiva, sus operaciones al estilo comandos permitían que el enemigo siempre se mantenga alerta o mejor dicho inseguro inclusive donde se creía que no iba a ser atacado. Esto, al igual que los comandos en Europa, hizo que el Eje disponga de fuerzas y hombres necesarios en el frente principal, con el fin de detectarlos o perseguirlos. Desde luego, se valora el esfuerzo del LRDG y el SAS, que a la larga contribuyó para que los Aliados ganen la guerra.

 

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