La segunda ofensiva de Rommel para recuperar Cirenaica (Enero-Febrero de 1942)

Después de la ofensiva espectacular de Auchinleck llamada en clave, Operación Crusader entre noviembre y diciembre de 1941, los Aliados estimaban que tanto Rommel como sus fuerzas ítalo-germanas no estarían listas sino hasta mayo de 1942 para lanzar un contraataque, es decir, para cuando el VIII Ejército se halle preparado para rechazarlos y seguir quitándoles terreno, eso claro, siendo muy pesimistas pues también cabía la posibilidad de que esto se consiga antes. Pero sorprendiendo a todos una vez más, incluyendo a sus propios camaradas, Rommel contraatacó a las 8:30 del día 21 de enero de 1942, borrando la sonrisa del rostro de los soldados aliados, pues tan sólo habían transcurrido dos semanas tras la finalización de la Operación Crusader. El Afrika Korps, aparentemente derrotado y maltrecho, salió del Uadi el-Faregh y se vio acompañado por los blindados del Cuerpo de Ejército XX italiano motorizado así como algunas otras unidades de la División Ligera 90 que marchaban también a recuperar Cirenaica a través de la vía Balbia. En seguida la defensa aliada se desmoronó. Tal vez el golpe hubiese sido muchísimo peor, de no haber existido los aguazales salobres del Norte y las dunas de arena al Sur que ralentizaron la marcha de las fuerzas del Eje. Sólo esto salvo a los Aliados de una aniquilación rápida en el desierto tal cual tenía siempre acostumbrado Rommel al enemigo. En efecto, el enemigo marchó hacia el norte con otras unidades un poco más poderosas y todos se juntaron alrededor de Agedabia. Pero los alemanes decidieron lanzar grupos de asalto más allá de este punto para alcanzar la zona Antelat-Saunnu y así cortarles la retirada a los enemigos, valorizados en dos divisiones acorazadas inglesas.

Los Aliados reaccionaron del golpe al día siguiente. Pero tal vez era ya un poco tarde. El 22 de enero, a las 11 horas, Agedabia fue capturada con facilidad por el Eje y Rommel ordenó que se persiga al enemigo en dirección a Antelat y Saunnu. El primer punto se ocupó a las 15:30 horas y el segundo a las 19:30 respectivamente luego de un enfrentamiento nada espectacular. Sin descanso alguno para ninguno de los dos bandos, ambas fuerzas se encontraron al este de Agedabia en varias ocasiones y los aliados de momentos siempre retrocedieron. Después de todo ya se habían percatado que los alemanes no eran tantos como para rodearlos y derrotarlos por completo. Al menos el día 23 se basó en este esquema de avanzar para los alemanes y retroceder tranquilamente en los aliados, los cuales, tras la sorpresa, no estaban dispuestos a enfrentarse a los germanos de momento. No obstante los nazis habían formado una bolsa entre Antelat-Saunn-Agedabia para el 24 de enero de 1942  donde no encontraron ningún enemigo es verdad, pero sí ingente material de guerra y depósitos de víveres. Al día siguiente, el Afrikakorps alcanzó Msus a las 11 horas sin mayores contratiempos pues el enemigo seguía batiéndose en retirada y los que lograron adentrase fueron destruidos. En definitiva para aquella noche el débil Cuerpo de Ejército XIII inglés estaba ya casi derrotado. Sus remanentes huían hacia el Norte y Nordeste sin equipo ni suministros. El 26 los nazis detuvieron su persecución en Msus debido a la escasez de carburante. Pero antes de seguir avanzando hacia los objetivos de la zona costera del Norte, era necesario asegurar esta área en el sector oeste, principalmente donde estaba Bengasi.

Por allí el Cuerpo de Ejército XX motorizado italiano y la División Ligera 90 no encontraron la menor resistencia. Entonces se decidió esperar.  Pero si el combustible era un problema para Rommel, tal vez lo era aún más los italianos. En efecto, al parecer los fascistas se habían resignado a perder definitivamente la Cirenaica en Libia y tampoco querían perder la región conocido como Tripolitania. Esto hizo que el jefe del Estado Mayor en el Mando Supremo Italiano, conde Cavallero, respaldado en opinión y prestigio por el general Kesselring, pida una cita con Rommel en el puesto de mando de Agedabia. Ambos asistieron y manifestaron sus miedos acerca de un ataque en toda la Cirenaica. Obviamente se estaba repitiendo lo logrado por Rommel casi 9 meses antes, pero no confiaban en una gran victoria esta vez. Si bien el Eje era débil en diciembre hacia finales de enero de 1942, los papeles se invirtieron. Además Rommel creía que la escuálida respuesta del enemigo en los últimos días sólo era un reflejo de su fragilidad causada por el esfuerzo de Crusader y ese era el momento apropiado para realizar la contraofensiva. Y hasta cierto punto, no se equivocaba. Para calmar a sus dos colegas, Erwin manifestó que sólo alcanzaría objetivos acorde a sus posibilidades y no intentaría ir más allá. Pero aunque resulte increíble Cavallero se mostró reacio a ceder y viéndose algo desprovisto de protagonismo, amenazó con quitarle a Rommel el derecho de autoridad sobre los Cuerpos de Ejército X y XXI italianos. Como Erwin manifestó esto como un acto intolerante, manifestó que continuaría sólo con el Afrikakorps, la División Ligera 90 alemana y el Cuerpo de Ejército XX motorizado italiano.

Dejando de lado a los que no querían ayudar, Rommel se dispuso a tomar Bengasi y después Derna, donde al parecer los ingleses ya estaban ordenando la evacuación. Obviamente Rommel no quería que se le escape la presa y así ordenó un rápido avance a la División Ligera 90 y algunas secciones del Cuerpo de Ejército XX motorizado italiano los cuales deberían avanzar de Sur a Norte tomando Soluch y Ghemines. Otro pequeño grupo dirigido por él mismo tomaría una ruta difícil entre las colinas de arena, o sea un poco alejado de la costa, con el fin de interceptar a los que se retiraban de Bengasi. Además, al mismo tiempo, otras unidades del Afrikakorps simularían que el Eje seguía con intenciones de atacar en dirección a El-Mechilí.

A pesar de las dificultades meteorológicas y del terreno, como por ejemplo las lluvias torrenciales, las tempestades, remolinos intensos, terreno fangoso y uadis surcados por roderas, el 27 de enero todo el grupo de asalto más arriba señalado se puso en marcha. Pero firmes en sus pretensiones, los nazis e italianos alcanzaron El-Regima y ocuparon toda la localidad pro la tarde. Después siguieron en dirección al Oeste, rumbo a Benina. Luego se tentó Bengasi pero un fuerte fuego defensivo rechazó al Eje. Finalmente Rommel bloqueó la ciudad por el norte y oriente, mientras por el Sur se acercaban los grupos más poderosos para dar la estocada final.

Esa noche llegó, innecesariamente tal vez, una directiva de Mussolini, la cual ordenaba que se tomara Bengasi siempre y cuando estuviese dentro de las posibilidades. Finalmente la ciudad fue ocupada el 29 de enero, sin embargo la guarnición aliad huyó hacia el Este y logró escabullirse. De todos modos se logró hacer unos mil prisioneros, además de otros 300 vehículos. En Bir Gerrari, el Eje no hizo contacto con el enemigo. Rommel ordenó seguir la marcha rumbo al golfo de Bomba, ya que ir más allá de momento, otra vez debido a la falta de combustible, era imposible y a la vez peligroso pues no se sabía exactamente cuál era la situación del enemigo agrupándose alrededor de Ain-el-Gazala. La marcha se detuvo y se reanudó el 31 de enero, para cuando se partió de El Carruba y de Bengasi, hacia Maraua y Barca respectivamente; es decir hacia el Este. La columna del norte alcanzó D´Annunzio y siguió hacia su objetivo-Maraua-ya que no encontró resistencia y además no había que perder tiempo a juzgar por los obstáculos que había en la carretera. En Maraua se luchó con violencia pero cayó en manos alemanas. Al mismo tiempo, otro grupo avanzaba hacia Derna aniquilando a los grupos aliados que se hallaban en la zona de De Martino. El avance de pronto no sólo se tornó hacia Derna sino también hacia Martuba. A lo lejos, los nazis podían ver claramente los incendios de pueblos en el horizonte, ya que los británicos destruían todo lo que podía servir al enemigo en su retirada. El 2 de febrero se tomó Giov Berta después de un velocísimo avance, el cual se tuvo que detener a tan sólo 24 km de Derna porque los obstáculos eran demasiados ya en la carretera. Pero la columna sur continuó avanzando hacia el Este hasta que finalmente alcanzó la ruta de caravanas El-Mechilí-Derna al oeste de Martuba.

Las fuerzas británicas evacuaron Derna el 3 de febrero y por ello los germanos siguieron a través de Martuba rumbo a Ain el-Tmimi. Aquí hubo algo de resistencia nada concluyente y tras ello los Aliados se retiraron al anochecer del día 3. Curiosamente en aquellas últimas 24 horas, la RAF hizo acto de presencia, al igual que algunas patrullas de avanzada. Respecto de esto último, destaca la defensa que opuso un grupo a 24 km al noroeste de Ain-el Gazala. Como resistía con determinación, los ingleses hicieron llegar allí bastante artillería. Finalmente el 5 de febrero, Rommel decide detenerse y retiró sus fuerzas al sur de Ain el-Tmimi tomando todas las precauciones del caso. Al día siguiente trasladó a  El-Mechilí todas sus fuerzas incluyendo el Afrikakorps, la División Ligera 90 y el Cuerpo de Ejército XX  motorizado italiano. A esta altura ya casi toda la mitad de la Cirenaica, la parte occidental, estaba en manos de Rommel y desde allí, mucho más tranquilo, se encargaría de asegurar su flanco sureño por donde podría ser envuelto. Con un pequeño destacamento ocupó el oasis de Gialo, ubicado a unos 450 km al sudoeste de Ain-el-Gazala. Rommel, en una posición mucho más tranquila solicitó a los italianos que le devuelvan el mando de los Cuerpos de Ejército X y XXI, pero de momento no se le respondió.

Desde el 21 de enero al 5 de febrero de 1942, la maratónica campaña de Rommel había conseguido recuperar la mitad de la Cirenaica acabando con lo logrado durante Crusader en gran parte. Si bien había costado un esfuerzo en hombres, material bélico y sobre todo carburante, estaba claro que el Eje había recuperado la iniciativa cuando nadie lo creía. Auchinleck y Ritchie se mostraron sorprendidos y no tuvieron más remedio que alistarse en la línea de Ain-el Gazala. Esta mini-campaña casi a la mitad del invierno, contando las pérdidas de Crusader, les había costado 10 mil soldados entre muertos y heridos, 12 mil prisioneros, 1600 carros de combate y vehículos varios, además de 2500 camiones y 300 aviones. Las pérdidas del Eje en Crusader fueron elevadas, pero no en esta mini-ofensiva, y más bien capturaron material limitado pero esencial para continuar adelante. De ahí en más el flujo y los abastecimientos proporcionados por los convoyes se convirtieron en una obsesión para Rommel, quién ya era todo un zorro del desierto, y no sólo era admirado por sus compatriotas e italianos, sino también por el propio enemigo. Para mejorar los abastecimientos, se habilitó de inmediato Bengasi y se pudieron completar algunas unidades así como compensar las pérdidas gracias a lo capturado a los ingleses. Lo que es más, según el teniente general Alfred Gause, en un artículo escrito por él y aparecido en la obra “Así fue la Segunda Guerra Mundial”, nos dice que las reservas de municiones de artillería del Eje, en la zona de Bengasi, que fueron abandonadas durante la retirada por falta de tiempo y de medios de transporte, y que se habían dejado inservibles quitándoles espoletas y cebos, pudieron ser recuperadas y se hicieron utilizables de nuevo”.

Sin embargo, tal vez, además del genio de Rommel, el éxito de la misión se debió a la introducción de la Luftwaffe representada por la Fliegerführer Afrika, la cual comprendía ya tres grupos de bombarderos en picado y tres grupos de aparatos de caza, sumando un total de 180 aviones. No era suficiente es verdad, pero cumplían bien su papel. La Regia Aeronáutica además tenía 190 aviones. Esto incrementó las salidas y las incursiones sobre las líneas aliadas que durante la primavera le permitiría a Rommel conseguir grandes victorias. Por fortuna para el Eje, la postrada Royal Navy poco o nada podía hacer en el Mediterráneo, y por ende los convoyes desde Italia llegaron con mayor tranquilidad. Con más fuerzas, mejores ánimos y un enemigo desconcertado, había llegado la hora de reconstituir las reservas, la organización militar y el mando de las fuerzas del Eje en el norte de África, si bien esto se vería solo en todo su esplendor durante el previo y la misma Batalla de Ain-el-Gazala.

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