La España de los Reyes Católicos

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Hacia fines del siglo XV, y poco antes de la toma de Granada, la península ibérica era algo así como Portugal, Castilla, Navarra, Aragón, y el reino de Granada. La reina Isabel, ferviente católica, desde que se sentó en el trono hizo todo lo posible por tomar Granada y quitársela a los moros, algo que para su fortuna estuvo en la capacidad de conseguir, librando para siempre a España del Islam luego de tantos siglos de sometimiento; así entonces Boabdil, el último rey de Granada entregó las llaves de la ciudad a los soberanos de España, el 2 de enero de 1492. Si bien en un inicio a los moros granadinos se les prometió respetar sus creencias, esto no fue cumplido, y sí los judíos ya habían sufrido el azote de Isabel no cabía esperar mejor futuro para los seguidores de Alá. Tres meses después de la toma de Granada la reina ordenó otro hecho discriminatorio: la expulsión de los judíos que no quieran bautizarse, es decir abrazar la fe católica. Se les dio un plazo de cuatro meses para abandonar el país llevando sus pertenencias más insignificantes, pues no podían llevarse consigo oro, plata ni alhajas. Tampoco incluía muebles, dinero en base a venta de campos o casas, en pocas palabras, se irían sin nada. Fue un acto verdaderamente humillante y denigrante.

Los judíos ya habitaban dichos lares desde hacía 1000 años, y ahora se veían de pronto sin nada. Isabel era verdaderamente fanática e intolerante, pero eso la llevaría a reorganizar a su pueblo encaminándolo a convertirse en una potencia. Quince años después de este hecho la reina estableció la tan polémica Inquisición, tribunal eclesiástico con autorización de perseguir, encarcelar, torturar o quemar vivos a los herejes o todo aquel que había cometido un agravio en contra de la religión y Dios. Se dice que solamente un gran inquisidor llamado Torquemada,  hizo morir en la hoguera a 8800 personas, quemó a 6870 y condenó a otras a penas menores, en total 97321, si bien esas cifras son rebatidas aun hoy en día, está claro que el régimen de terror impuesto es el mismo. Esta institución no fue suprimida formalmente hasta el siglo XIX, y cometería numerosos crímenes contra la humanidad. Entre otros grandes acontecimientos de estas épocas podemos señalar la expulsión de los moriscos en 1502; las Islas Canarias que pasaron a poder de España en 1496 y Navarra en 1512, quedando así establecida una gran unidad nacional, en la cual el país próspero grandemente (sin contar ya con la ayuda de judíos y moriscos y otras personas por cuestiones religiosas que hubiese significado más progreso). Pero ningún hecho contribuyó más que cualquier otro como la llegada a América y el inicio de la España colonial.

La llegada a América y la organización de las conquistas

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Quizá el siglo XV fue uno de los más tumultuosos para Europa, pues en 1453, Constantinopla, cae ante los turcos selyúcidas, cerrando las puertas comerciales ante Asia, y perjudicando a toda Europa entera. Granada por su parte era otro impedimento para el fortalecimiento de España, reino de la dinastía Nazarí y vasallo de Castilla, pero tras la caída de éste España estaba lista para crecer. Por otra parte todos los reinos que se hallaban en la península (sin contar al recién caído de Granada), ahora sentían un inexorable sentimiento de identidad, incluida Portugal, sin embargo esta jamás se reduciría a someterse a Castilla y terminaría por forjar su destino sola. Castilla y Aragón, unidas por el matrimonio de los llamados Reyes Católicos, eran los reinos más poderosos de la península, y serian los estandartes de la identidad española de la modernidad, pues fueron los que fomentaron ese deseo de reintegrarse en un solo territorio como en la Hispania Romana, buscando olvidar las “muchas Españas” de la época. Ahora bien, resulta que por aquella época las ciudades italianas y los españoles mismos estaban muy resentidos con los turcos y la búsqueda de nuevas rutas que llegue a India y otros ricos territorios de Asia se hizo un objetivo primordial. Sin embargo ni españoles ni italianos serían los primeros en embarcarse en estas grandes aventuras, sino más bien los portugueses, quiénes rodearon la costa africana y en su punto máximo consiguieron bordear el Cabo de Buena Esperanza. Estas rutas por tanto quedaron para Portugal. Años antes de bordear Buena Esperanza los éxitos de los portugueses no eran nada despreciables, e Isabel no perdió cuidado, pero se mostró muy pero muy cautelosa, primero acabó con la amenaza mora, y luego se preocupó por el asunto de las rutas. Por ese entonces Cristóbal Colón, andaba en la corona portuguesa literalmente “rogándole” al soberano de aquel país, que le diese una oportunidad para dirigir una expedición hacia el oeste que diera la vuelta al mundo y apareciese por la India desde el este.

Pero el rey portugués fue indiferente, no creyó en la empresa de Colón y lo ignoró. Éste último, navegante al parecer nacido en Génova, le había presentado la misma propuesta a Isabel, la cual le había prometido ocuparse de él una vez que acabase con los moros. Así las cosas a Cristóbal Colón, se le dio el visto bueno, más que todo porque la corona no tenía nada que perder, pues sus arcas estaban casi vacías, auspiciando al genovés el partir rumbo al oeste con tres carabelas, la Niña, la Pinta y la Santa María. El 12 de octubre de 1492 Colón llega a América, continente al cual realizaría en total cuatro viajes. La nueva aventura le había salido cara a Portugal, y ahora los castellanos, que tenían supeditados a los demás reinos de la península, conformaron en poco tiempo el país más poderoso de todo el planeta, iniciando así la era del colonialismo e imperialismo en el mundo. Colón con el tiempo, de quién se decía tenía un romance con Isabel, o por lo menos no fue indiferente a la reina, no tuvo el final de un héroe. De su tercer viaje regresaría encadenado, así como sus hermanos Diego y Bartolomé, debido a un mal entendido y politiquería tan común en los nuevos territorios recién sometidos. Colón fue liberado por orden expresa de los reyes, realizó un cuarto viaje y murió sin pena ni gloria en Valladolid, aunque tampoco es exacto decir que culminó su vida en la miseria. Sus hermanos e hijos desempeñaron todos, cargos importantes.

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Las exploraciones marítimas estaban a la costa de portugueses y españoles ahora, las disputas claro no tardaron en llegar, para ello, se pidió la mediación del papa, quién señaló como línea divisoria de los descubrimientos de ambos países, un meridiano que pasara a cien leguas al oeste de las Azores, al este sería los dominios de Portugal, al oeste los de España, de ahí en más. Pero ese fue el primer pacto, que ante los nuevos descubrimientos, (pues se empezó a concebir la idea de que las Indias occidentales eran otro continente y no Asia), quedó atrás y fue reemplazado por el Tratado de Tordesillas, estableciéndose que la línea divisoria quede esta vez a 370 leguas al oeste de las Azores, siempre respetándose los descubrimientos anteriores. Este tratado fue igual de beneficioso para los castellanos, pues tras derrotar a numerosos pueblos amerindios, así como a los principales imperios de América, los Mexicas y los Incas, su expansión no tuvo límites y llegaron a apoderarse de territorios que abarcan por el sur el actual Chile y Argentina hasta  Texas, California y Florida en el actual Estados Unidos. El idioma, la arquitectura, la religión y el estilo de vida occidental son la mejor herencia de aquella era colonial que se daba inicio, donde en muchos lugares se mezcló con la autóctona dando origen a culturas mixtas  y de un desarrollo particular en los territorios de ultramar, la misma fórmulas que más tarde los llevaría a desear ser libres de España. Con el paso del tiempo la organización colonial cambiaría, y es una larga y propia historia. En resumen podemos mencionar que en un inicio España instauró dos virreinatos principales: el de Nueva España sobre los actúales México y países de Centroamérica, así como una porción de Estados Unidos, y el virreinato de  Nueva Castilla sobre el derrotado Imperio de los Incas y gran parte de los dominios de América del Sur. En este continente, debido a la difícil administración que significaba velar por territorios desde el Atlántico sur hasta el Caribe, con el paso del tiempo los castellanos se ven obligados a dividir sus conquistas en más territorios, surgiendo así el de Nueva Granada y el del Río de la Plata, así como capitanías y otras organizaciones,

Ahora bien, toda colonia tenía una base de organización política esencia: un virrey, las Audiencias, tribunal de justicia, tribuna de la Santa Oficio de la Inquisición y el ejército real al servicio del rey, Corregimientos, Cabildos, todos estos órganos e instituciones supeditadas al rey de España y al Consejo de Indias. Con el paso de los años otras instituciones como universidades, colegios, órdenes religiosas, etc., fueron llegando. La extracción de minerales preciosos como el oro y la plata haría en un inicio inmensamente rica a España convirtiéndola en la máxima potencia mundial durante el siglo XVI, pero luego su poder empezó a decaer, sobre todo a causa del régimen monopólico que se impuso a las colonias, libres de comerciar “solamente” con la metrópoli, aparentemente una decisión inteligente pero que con el tiempo demostraría ser absurda con la aparición del liberalismo económico. Allí no se detuvieron las pérdidas españolas, pues piratas holandeses e ingleses, en su mayoría, pues también se cuenta aquí a los franceses, harían piratería contra los barcos y los convoyes que llevaban los recursos a España, el cual además era sin duda alguna, un procedimiento extremadamente caro. Dentro de los virreinatos la economía era una estrictamente de tipo feudal, la cual permanecería en América hasta bien entrado el siglo XX.

El gobierno de los Reyes Católicos y las expansiones en otros lares

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Los Reyes Católicos tuvieron en total cinco hijos siendo estos Juan, Isabel, María, Juana y Catalina. Casi todos murieron prematuramente, por lo cual los padres no podían dejar de estar frustrados, su línea sucesoria que esperaban reunificaría la patria, corría mucho peligro de verse extinta. Veamos lo que pasó: Juan, el único varón se casó con Margarita hija del emperador Maximiliano de Austria pero murió joven en 1497. Isabel contrajo matrimonio con el infante don Alfonso de Portugal, pero cuando murió éste, se casó con el rey de dicho país, Manuel. Como de costumbre la fe no pasó desapercibida, e Isabel exigió que el monarca portugués, si de verdad quería casarse con su hija, debía expulsar a todos los judíos de Portugal, donde por cierto habían hallado refugio tras ser corridos de España. Nuevamente estos se verían obligados a marcharse humillados, (un bochornoso hecho que sería retratado más tarde por algunos pintores como de Roque Gameiro durante la expulsión en Portugal)

Regresando a la princesa Isabel, murió cuando dio a luz a su primer hijo, Miguel, si éste no hubiese muerto, se habría convertido en rey de Aragón, Castilla y Portugal, logrando la tan ansiada unión de la península. Manuel quedó viudo y se casó con otra de las princesas,  María, pero de éste matrimonio no hubieron hijos. Otra hija, Doña Juana, se caso con Felipe el Hermoso, hijo también de Maximiliano, pero ambos reinaron brevemente. Juana hizo embalsamar el cadáver  de su esposo tras el deceso de éste y durante tres años no se desprendió del cadáver, viajó con el por todos los caminos de España, había “enloquecido” de amor. Finalmente lo dejó en un monasterio de Tordesillas donde podría ver el cuerpo del esposo desde su palacio, al morir ella en 1555 sus restos fueron enterrados con los de su cónyuge en la Capilla Real de Granada. El matrimonio había procreado en total seis hijos: Carlos, Fernando y cuatro mujeres más. Finalmente la otra hija de los Reyes Católicos, Catalina, se casó con el príncipe Arturo, heredero de la corona de Inglaterra y tras la muerte de éste, su hermano Enrique VIII fue su nuevo esposo, de ese matrimonio nació María, reina de Inglaterra y futura esposa de su sobrino Felipe II de España.

Ahora bien, ya hemos mencionado la toma de Granada, la llegada a América y  la toma de las islas Canarias. Se producirían más conquistas pero de las cuales Isabel, la reina, al menos, no sería testigo, pues encontró la muerte el 24 de noviembre de 1504 en Medina del Campo en Valladolid; desapareciendo así una de las mujeres en el trono español más representativas, y porque no decirlo, también más fanáticas y represivas, aunque bien es cierto que muchas de sus medidas, en parte continuadas por su esposo Fernando, contribuirían al asunto de la unidad nacional. Poco antes de morir había hecho ya su testamento, dejando el trono a su hija Juana la Loca; como dato curioso tenemos que un día antes de su muerte rogó por que se diera un buen gobierno tanto en España como en América, sobre todo, por los “pobrecitos indios” como ella los llamó, y bien es cierto que prohibió a los encomenderos maltratarlos y explotarlos, en una valiosa obra que si bien no fue igual para otros (como para los negros esclavos por ejemplo), salvó muchas vidas. Muerta y llorada su esposa Fernando continuaría su obra, pues los dominios de Castila se extenderían; uno de los primeros puntos sería Navarra, territorio en disputa de aragoneses y franceses, que hacia inicios del siglo XVI, se había inclinado hacia estos últimos, lo que exigió la intervención de Castilla. Luego de juegos políticos la relación entre Francia y Castilla se deterioró, y pasados varios años Navarra prefirió a los galos, rompiendo su neutralidad. Así las cosas en una campaña modesta pero contundente el conde de Alba expulsa a los franceses de Navarra, la cual para 1515 quedaba completamente anexada a Castilla, con un virrey como representante, sus cortes e instituciones-de Navarra-se mantendrían. Sólo una parte al norte de los pirineos quedó en manos de nobles franceses.

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Con el incremento de su flota los Reyes Católicos, además de las Islas Canarias se expandieron también hacia África del norte, tomando Gibraltar o Cádiz, Mazalviquir, Orán, Tripolí y Bugía. Obligó además a los reyes moros de Tlemcén, Argel y Túnez a prestar vasallaje. Hablando de política interna ambos soberanos introdujeron todo lo relacionado a una mejor organización, por ejemplo hubo toda una reforma de impuestos en el país (que ayudaron a salvar las arcas de los gastos en las guerras); se crearon algunos órganos como la Santa Hermandad (una federación de municipios); se imponen corregimientos en toda las ciudades, con personas que tenían atributos casi ilimitados, para mantener y salvaguardar el orden, siendo el corregidor la máxima figura; además de cortes, sedes de la Inquisición, etc. En cuanto a política externa el país siguió manteniendo relaciones tensas con Francia, sobre todo luego de lo sucedido en Navarra; con el Vaticano se mantuvieron estables debido a los lazos católicos; con Italia, las cosas marchaban distintas, pues la disputa sobre Sicilia y Cerdeña seguía sobre el tapete. Además a causa de Nápoles se produce otra guerra, por lo cual Fernando envía tropas, y si bien este estado consiguió su autonomía, el rey aragonés se hizo con varias islas en el Adriático. Por otra parte con Inglaterra las cosas marcharon estables, pues les convenía a ambos estados una alianza para aislar a Francia, además de los mencionados matrimonios con los hijos de los reyes. Con Portugal se mantuvo relaciones buenas y amigables durante algún tiempo, pues se llegó a una guerra civil hasta que el Tratado de Acacovas puso paz entre ambos países otra vez. Finalmente Fernando, murió en 1509, sus restos fueron depositados junto con los de Isabel en la Capilla Real de Granada. Lo sucedió en el gobierno Juana la Loca, mientras llegaba en camino el verdadero heredero a causa de las evidentes enfermedades mentales de su madre. Se trataba de Carlos I ó V y con él se daba inicio a la era de los Austrias.

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