La crisis de los misiles

Posted by admin on Mar 23, 2012 in Guerra fria, Hechos históricos, Interés general |
   

Trasfondo de la crisis de los misiles

Para el año 1959 la Revolución Cubana parecía haber triunfado y Fidel Castro consiguió acceder al poder. Luego del fracasado primer intento contrarrevolucionario en la Bahía de Cochinos, tanto los americanos como los cubanos anti-castristas no se conformaron con los resultados y volvieron a planear otra invasión, esta vez bajo el nombre clave de Operación Mangosta. Se trataba obviamente de una estrategia mucho más grande y global que ataque a Cuba por todas partes. Trece de los puntos de un total de más de treinta, estaban dedicados a lo económico. Como toda isla sería antes que nada bloqueada por el mar, dificultando la llegada de los buques al país, haciendo el abastecimiento tremendamente complicado. Ese fue al menos el primer gran paso (reducirla por hambre) para luego dar el salto sobre la isla. Para el régimen de Fidel Castro, fueron casi 14 largos meses en los cuales Estados Unidos fue tejiendo el odio que desembocaría en una de las más grandes crisis mundiales. Continuando con el plan, se dio inicio a una propaganda de desprestigio, así como un plan de intervención-tarde o temprano-de los Boinas Verdes del Ejército, colocación de minas en los puertos, entre otras estrategias típicas del imperialismo yanqui. Mes tras mes, sin embargo, se adherían o modificaban puntos en el plan que hacían peligrar o dudar de su veracidad. El plato fuerte de todo este proyecto, además del de la invasión en sí, era el punto acerca del asesinato de Castro, usando los métodos más imaginativos, algo que al final, como está claro, jamás llegó a concretarse. En sí la operación, que debía estar culminada para octubre de 1962, y que debía proseguir con la invasión a la isla, fue interrumpida por otro hecho más grande del cual hablaremos en seguida.
Ahora bien. A inicios de 1962 Fidel seguía teniendo infortunios que dificultaban el reconocimiento del nuevo régimen en el extranjero. El Papa de turno, Juan XXIII, lo excomulgó pues desde 1949 la Iglesia Católica no apoyaba a los católicos de gobiernos comunistas. Pero al cubano, más le interesó cuando el 7 de febrero de ese año se le impone a Cuba un embargo comercial, económico y financiero. La URSS, mientras tanto, había estado atenta gracias a su servicio de inteligencia, de los movimientos de Estados Unidos y una inminente segunda invasión a la isla, informando a Fidel sobre esto. Para contrarrestar la amenaza, Nikita Krushev, de acuerdo siempre a sus intereses, decide, como medida disuasiva, instalar cohetes en la isla, a lo que Fidel se opuso en un inicio pues estaba claro que estaba siendo usado. Sin embargo ante el peligro de que la URSS le retire su apoyo y la amenaza de la invasión estadounidense, termina aceptando siempre y cuando esto se haga público, algo a lo que Moscú se opuso. Castro no tuvo más remedio que aceptar, y Krushev alegó que estaban en todo su derecho, pues Estados Unidos tenía bases en Turquía y Alemania oriental, es decir cerca a la URRS. Con esto, los soviéticos, más que usar a Cuba, simplemente querían inclinar la balanza un poco a su favor. Ahora bien, en el más absoluto secreto, el material bélico fue llevado hasta la isla por medio de barcos de guerra. A esto se le llamó Operación Anadyr, que además de cohetes, debía llevar armamento para la infantería, artillería y algunas unidades blindadas a Cuba, con lo cual se tendría lo suficiente como para repeler una invasión sorpresa.


Sin embargo la URSS subestimó a los yanquis, y esto no pudo haber sido más desafortunado para los soviets, ya que los americanos tenían sus sospechas y ya desde meses antes su servicio de inteligencia rondaba paranoico por toda la región y confirmó sus sospechas lanzando un par de aviones estadounidenses, que fueron recibidos en la isla por ametralladoras y fuego antiaéreo. Kennedy había tomado una decisión osada, pero que prácticamente salvó al mundo pues en lugar de atacar, los aeroplanos tomaron fotografías y se pudieron recoger pruebas de las instalaciones de cohetes, usados para armas nucleares. Los aviones americanos, por fortuna, esquivaron hábilmente el fuego y pudieron regresar a casa. Ya en las bases Kennedy se apresuró a pedir resultados. Los yanquis tenían las pruebas en sus manos y las hicieron conocer al mundo de modo inmediato. Era 22 de octubre de 1962. Ese mismo día los medios de comunicación de todo el orbe estremecieron a la humanidad con titulares similares a: “Kennedy dispuso un bloqueo naval a Cuba y dirigió un virtual ultimátum a los soviets”; “Los Estados Unidos darán respuesta inmediata a todo ataque de Rusia”. Fidel entonces,  ya se había convertido en un personaje a la altura de Kennedy y Krushev y de fama mundial.
A las 23 horas Kennedy transmitió un mensaje que probablemente casi toda la población del mundo escuchó. Aquí sólo señalaremos un extracto que muestra lo trágico de la situación:
“Buenas noches, conciudadanos: Conforme a lo prometido, el gobierno que presido ha mantenido bajo la más estrecha vigilancia el fortalecimiento militar soviético de la isla de Cuba. En el curso de la semana pasada ha quedado establecido, por evidencia inequívoca, el hecho de que en la isla prisionera se está trabajando al presente en la preparación de una serie de emplazamientos de proyectiles nucleares ofensivos. El propósito de estas bases no puede ser otro que el de establecer las condiciones técnica necesarias para un ataque nuclear contra el hemisferio occidental. Al recibir la primera información preliminar fidedigna de esta naturaleza, el martes último a las 9 de la mañana, impartí instrucciones para que se acrecentara nuestra vigilancia. Y habiendo ahora confirmado y terminado nuestra evaluación de la evidencia, así como llegado a una decisión sobre la forma de proceder, mi gobierno se siente obligado a ponerles al tanto detalladamente de esta nueva crisis. Las características de estos nuevos emplazamientos de proyectiles dirigidos indican dos tipos de instalaciones. Varios de estos nuevos emplazamientos comprenden proyectiles balísticos de alcance medio, capaces de llevar a cabo una carga nuclear a más de mil millas náuticas de distancia. Cada uno de estos proyectiles, en suma, es capaz de caer sobre Washington D.C.; el Canal de Panamá, Cabo Cañaveral, la ciudad de México o cualquier otra ciudad en la parte sudeste de los Estados Unidos, de Centroamérica o de la región del Caribe. Están por terminarse emplazamientos adicionales que parecen destinado a proyectiles balísticos intermedios-capaces de recorrer más del doble de la distancia que acabo de señalar, y por consiguiente capaces de caer sobre la mayoría de las grandes ciudades del hemisferio occidental, desde la bahía de Hudson, Canadá, por el norte, hasta Lima, Perú por el sur. Además, y mientras se preparan las necesarias bases aéreas, se están desembalando y armando en Cuba bombarderos de retropropulsión de alcance medio, capaces de transportar armas nucleares. Esta urgente transformación de Cuba en una importante base estratégica, mediante la presencia de esas armas grandes y de largo alcance, así como de índole claramente ofensiva, capaces de destrucción repentina en gran escala, constituye una amenaza explícita a la paz y seguridad de todas las Américas, en flagrante e intencional desafío al Pacto de Río de Janeiro de 1947, a las tradiciones de esta nación y del hemisferio, a la resolución conjunta adoptada durante el 87 Periodo de sesiones del Congreso de la República, a la Carta de las Naciones Unidas y a mis propias advertencias públicas a los soviéticos, formuladas el 4 y el 13 de septiembre. Este proceder contradice también las repetidas seguridades dadas por los voceros soviéticos, tanto en público como en privado de que el fortalecimiento de Cuba por medio de armas conservaría su carácter defensivo originario y que la URSS no tenía necesidad ni deseos de emplazar proyectiles en ninguna otra nación…”
Las sanciones
Posteriormente a este discurso, que es mucho más largo y con el fin de presionar a los soviéticos, Kennedy dictamina varias sanciones. Antes que nada anuncia algo importantísimo:
-Se implantó una cuarentena sobre la isla. Todo buque a Cuba sería intervenido para comprobar si poseían cargamentos o armas ofensivas. De no poseer tales materiales, se les permitiría llegar a los puertos.

-Las fuerzas armadas estadounidenses se prepararon no sólo para una ofensiva sobre Cuba sino para una eventual guerra contra la URSS. De iniciar la guerra esta, Kennedy anunció que se respondería del mismo modo, es decir con armamento nuclear.
-Se reforzó la base militar de Guantánamo.
-Estados Unidos invoca a la ONU a tomar cartas en el asunto mediante una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad. El fin era desmantelar y retirar las armas de Cuba para salvaguardar la paz mundial. También se llamó a que sus aliados estén listos para actuar ante una posible guerra.
-Finalmente hizo una invocación a Krushev para que retire las armas y las instalaciones. Al mismo tiempo, al pueblo cubano, para que éste evite caer en la manipulación de los soviéticos que entrometían sus narices en América y esta parte del hemisferio.
La crisis de los misiles: el mundo a un paso de la III Guerra Mundial
Posiblemente la mitad del mundo quedó paralizado mientras Kennedy hablaba, y ahora millones de seres humanos esperaban la decisión de la otra parte, pues alcanzar la paz estaba en las manos de Krushev. Pasaron largas horas hasta que al día siguiente llegó la respuesta desde Moscú. En sí no hubo grandes esperanzas, pues los soviéticos declararon la hipocresía de los americanos ya que la URSS había hecho la promesa de que nunca caerían bombas sobre Estados Unidos a no ser por previa agresión, y que si bien reconocían la existencia de cohetes en la isla, estos sólo buscaban tener un efecto disuasorio. En efecto, cohetes que apuntaban a la URSS existían en Alemania occidental y Turquía capaces de destruir las ciudades soviéticas en pocas horas, y por ende Kennedy fue tildado de cínico y víctima. Moscú no dio grandes promesas y la tensión continuó en las siguientes horas. La única esperanza reposó cuando se llevó a cabo la mentada reunión urgente en el Consejo de Seguridad, para considerar lo planteado sobre el bloqueo de Kennedy. Las conversaciones por supuesto se prolongaron durante horas sin mayores resultados. Y así llegó el 24 de octubre, cuando Uthant, el secretario del organismo mundial, sugirió que Kennedy levante el bloqueo y que Krushev hiciera cambiar de rumbo a todos los barcos soviéticos que se dirijan a Cuba con más armamento nuclear. El mundo entero estaba paralizado otra vez a la espera de una decisión. Si los barcos comunistas y los americanos abrían fuego frente a las costas cubanas, probablemente ese sea el inicio de la Tercera Guerra Mundial y de un Holocausto nuclear. A las tres horas de iniciada la cuarentena (hora 12 del día 24 de octubre), si bien no había informes de intervención alguna, ya se tenía conocimiento de que unas 25 embarcaciones soviéticas se dirigían a la isla de Cuba. En el punto culminante de este hecho histórico y sobre todo en un momento histórico para la humanidad, la cual creía echada su suerte, Moscú declaró que ninguno de sus barcos se detendría a permitir el registro estadounidense.
Y entonces el 25 de octubre llegó, aquel día tan decisivo, en el que por medio de la ONU y el secretario general de dicha organización, U Thant, Kennedy y Krushev se animan a un acercamiento. Por otra parte, la inteligencia de los americanos advirtió que al parecer los barcos soviéticos que se aproximaban estaban ya alejándose, aunque nada está confirmado de momento. Mientras tanto en la Habana un clima de incertidumbre y desesperación se cernía sobre la ciudad. Las calles lucían lúgubres, vacías y húmedas a causa de una lluvia torrencial, mientras los guerrilleros reclutaban a muchísimos civiles preparándolos para lo que parecía una inminente invasión. El día 27 de octubre fue un día largo, de puras discusiones, en las cuales Estados Unidos ofreció que la única medida para levantar el bloqueo sería sólo a través del retiro total de los cohetes y las instalaciones de la isla, de lo contrario no se conseguiría ninguna paz. El emisario soviético más bien comunicó que se efectuaría el retiro sólo si los Estados Unidos retiraban también de Turquía todo el arsenal de cohetes apuntando a la URSS. En pocas palabras ambos países pedían un trueque, algo conveniente pero difícil de aceptar para ambos bandos bajo tanta presión. Finalmente Krushev tomó la iniciativa y la decisión que salvó al mundo de una catástrofe. Era ya 28 de octubre de 1962, cuando ordenó desmantelar y embalar todas las bases y los elementos en cuanto a cohetes se refiere, así como a no seguir enviando armas de destrucción masiva a la isla. Sus buques en dirección a Cuba, también dieron media vuelta. En Estados Unidos, sólo para mencionar, los militares y todo un arsenal de armas ya se encontraban en La Florida, listos para ser usados, ante un eventual ataque nuclear.
El único intranquilo parecía ser Fidel Castro, quién ordenó el abandono de la base de Guantánamo por parte de Estados Unidos así como el levantamiento inmediato del bloqueo naval. Llegada la calma en todo el planeta, amaneció el 29 de octubre de aquel siniestro año. U Thant partió para la Habana a bordo de un avión comercial brasileño fletado para aceptar la invitación que Fidel le hiciera días antes, con el fin de solucionar las cosas en la misma capital cubana. Además de él lo acompañarían un grupo de funcionarios y expertos militares de la organización mundial. Así enviados de la misma ONU, verificarían que el desmantelamiento y el retiro posterior de las bases soviéticas instaladas en Cuba sea efectivo y a la luz internacional. Washington anunció que el bloqueo sobre la isla se efectuaría en los dos días sucesivos que U Thant este en ella.

El 30 de octubre fue el día de la primera entrevista entre este último y Fidel Castro. No se conocen los detalles, pero el enviado de la ONU la calificó de “provechosa”, sin embargo,  Castro continuó pidiendo el cese del bloqueo, la supresión de la ayuda de Estados Unidos a grupos anti-castristas y la evacuación de la base de Guantánamo. El 31 de octubre el secretario de la ONU regresaba sin resultados concretos y la reunión fue calificada de un fracaso por la prensa, mientras Kennedy anunciaba el retorno del bloqueo. El 1 de noviembre Fidel Castro da una declaración a los medios acerca de lo  que sería realmente “humillante”: que los cubanos dejen supervisar y desmantelar las bases…definitivamente…las cosas no habían sido nada “provechosas” como se declararon poco antes.
El 2 de noviembre Kennedy confirmó que se continuaban desmantelando los cohetes, pero la guerra parecía estar a un paso…¿qué sucedería? U Thant desesperadamente anunció que los soviéticos le prometieron que en los diez días venideros enviarían barcos para retirar todo el material relacionado a los cohetes. Estados Unidos, si bien confirmó que la tarea del desmantelamiento se estaba llevando a cabo, todavía faltaba tiempo para hacer una inspección minuciosa a la isla. El 8 de noviembre se informó que todos los cohetes y el material de destrucción masiva se hallaban ya en barcos y que los estadounidenses no descartaban una última supervisión a los mismos. El 9 de noviembre se produjeron encuentros entre marinos soviéticos y americanos y fueron amistosos y prestos a colaborar con el fin de solucionar la crisis. Pero el estado de alerta en Guantánamo y La Florida estaba absolutamente igual. Las bombas atómicas americanas ya apuntaban con la capacidad de llegar hasta 160 kilómetros de distancia. La crisis volvió a levantar vuelo cuando el 16 de noviembre Fidel no descartó que se vuelva a abrir fuego contra los aviones de reconocimiento yanquis. Las cosas permanecieron tanto en la URSS, Estados Unidos y en Cuba sin modificaciones hasta el 28 de noviembre. Finalmente el 1 de diciembre, luego de un arduo día de debate entre Kennedy y Miyokan, vice-primer ministro soviético, en una reunión acaecida de la Casa Blanca se llega a un entendimiento claro acerca de las futuras acciones que eviten una nueva crisis de semejante naturaleza. El 1 de diciembre, se anunció al mundo que se llegaría a un entendimiento y que lo peor había pasado. Así fue como la humanidad se salvó por un pelo, de una posible III Guerra Mundial.

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