Elamitas

Posted by admin on Aug 1, 2011 in Grandes civilizaciones |
   

Orígenes

Las investigaciones han determinado que los elamitas se hacían llamar asimismo como “haltamti”. Lo que sucede es que como primero fueron conocidos a través de sumerios y acadios, los cuales los llamaban elam y elamu, respectivamente, fueron de estos apelativos de donde derivó el término conocido por nosotros ahora. En la Biblia y en las fuentes legadas por los persas también son mencionadas. En realidad es debido a los aqueménidas, y más tarde a los helenos, cuando los elamitas son conocidos como los primeros habitantes de Elam, la tierra donde se asentaba Susa, la ciudad capital de este pueblo.

La historia del estado nación elamita es sin duda alguna difícil de reconstruir. Antes que nada debemos tener en cuenta una periodización basada en investigaciones por un lado arqueológicas, y por otra parte históricas. Estas últimas son algo controversiales y los historiadores intentan ser lo más objetivo posibles, pues por lo general están escritas por sumerios, acadios u otros pueblos que ocuparon Mesopotamia. Los eruditos además creen que ciudades tan importantes como Susa ya habían sido fundadas hacia el 4 mil a.n.e. (algunos lanzan la cifra de hasta 5 mil a.n.e.), pues al estar esta tan cerca de Mesopotamia, la influencia que percibió medió entre los pueblos que habitaron esta región y los elamitas mismos. Se estima que los habitantes de Susa en un inicio recibieron influencia de Uruk y también de algunas naciones más orientales que aquellos que habitaron Elam misma. Finalmente por los restos encontrados, tal parece que el período Proto-elamita llega a su fin con la dinastía Awan hacia el 2700 a.n.e. Como era de esperarse, las fuentes sumerias o acadias son las que hablan acerca de esta etapa dejando muchas dudas.
Luego siguió el Periodo del Elam Antiguo a partir del 2700 a.n.e., cuando Enmebaragesi de Kish lo adhiere a su área de influencia. Durante estos años es que surge la citada Dinastía Awan y luego le sigue la Dinastía Simash. Estos datos fueron encontrados en Susa cuya fuente data del Primer Imperio Babilónico. Durante este período la historia presenta muchas dudas y hechos inciertos. Tal parece que Elam pasó algunos períodos de dominación por varios reyes sumerios. Después, Sargón de Acadia derrotaría al rey de Awan, Luhi-ishan, sometiendo inclusive Susa, y tan serias eran sus intenciones, que hasta decidió imponer allí el lenguaje acadio. En los siguientes años hubo un período no sólo de imposición cultural, sino también de gran auge comercial. En efecto, los acadios mesopotámicos se mostraron muy interesados en muchos recursos que hallaron en las actuales tierras de Irán.
Pero las tierras de Elam siempre fueron inquietas y muy independientes tanto en identidad como en política. Aprovecharon la debilidad del imperio Acadio cuando Shar-kali-sharri ascendió al trono y los elamitas volvieron a declarar su independencia, inclusive despreciando el uso del idioma acadio. Sin embargo el último rey de la Dinastía Awan, Kutik-inshushinnak y su gloria no duraron mucho a pesar de tomar Susa o Anshan. Si bien los elamitas pensaron que había llegado la hora de una nueva etapa, no pasó mucho tiempo hasta que arribasen los Guti, los cuales sometieron parte de Mesopotamia. En las tierras elamitas se estableció la Dinastía Simash, la cual debió enfrentar etapas de dominación sumeria (la cual podía variar según la ciudad) y de los gutis. Sin embargo los elamitas saquearon la ciudad de Ur, cuando Ibbi Sin (último rey de Sumeria ya Acadia de la III dinastía de Ur) era su rey, acabando con la III dinastía de esa urbe. Los de Isin, la ciudad hegemónica en Mesopotamia que la reemplazó, arregló con los elamitas para que puedan retirarse. La Dinastía Eparti fue la siguiente en regir el mundo de Elam. No se tienen fechas exactas pero tal parece que fue contemporánea con la Dinastía Amorrea de Babilonia. Si bien los elamitas se consideraban libres, los mesopotámicos buscaban apoderarse de Susa. En los años siguientes, los reyes de Elam intentaron demostrar su poder sobre sumeria pero la aparición de Hamurabi en Babilonia enterró todos sus planes. No se sabe mucho más del linaje Eparti, pues cuando los casitas llegaron a Babilonia sometiéndola por la fuerza, muchos documentos se perdieron.

Desarrollo

A esto siguió el Período Elamita Medio. Empieza alrededor del año 1500 a.n.e. y en esencia busca aprovechar la decadencia de Babilonia y de Mesopotamia en general, para afirmar de una vez por toda una identidad elamita única centralizada en la ciudad de Susa. Es un período que dura aproximadamente quinientos años y atraviesa por tres dinastías: los Kidinuids, los Igihalkids y los Shutrukids. Bajo estos linajes se ve el traspaso también desde el acadio al idioma elamita propio, acaso el rasgo más distintivo de identidad que tenía un pueblo en aquellas épocas. Pero hemos citado a los casitas, los cuales se trajeron abajo el Primer Imperio Babilónico. Obviamente, la cercanía entre ambas naciones no pudo andar siempre en buenas relaciones. Según algunas evidencias, el rey casita Kurigalzu II dominó temporalmente Elam al igual que su homónimo Kashtiliash IV el cual originó una guerra. Los monarcas elamitas se mostraron firmes en su idea de evitar toda dominación extranjera y finalmente consiguen rechazar la influencia casita. Esto los llevó a conformar un estado que se asentaba sobre un área considerable.
Con los Shutrukids, la nación elamita pudo instaurar un imperio en todo el sentido de la palabra. Estamos hablando aproximadamente del siglo XII a.n.e. El rey más importante de esta época es Shutruk-Nakhkhunte, al igual que sus tres sucesores e hijos, arremetería contra los casitas causándoles muchos aprietos. De hecho, este monarca consiguió asaltar la Baja Mesopotamia, incluida Babilonia, de donde sus tropas se llevaron a Susa trofeos importantes tales como el Código de Hamurabi, la estela de Naram-Sin o la Estatua de Marduk. El hijo y sucesor, llamado Kutir Nakhkunte al parecer inclusive llegó a reinar en Babilonia alrededor de tres años cuando el soberano casita de entonces fue derrotado. El hijo de éste asimismo fue Khutelutush-inshushinak, quién mantuvo guerras con Babilonia, y esta ciudad recuperó la preciada estatua de su dios preferido Marduk. Si bien Susa quedó indefensa, éste rey huyó a Anshan desde donde gobernó algún tiempo. Su hermano Shilhana-Hamru-Lagamar, fue el último soberano de esta gran dinastía, la cual, tras su fin, el poder del Imperio Elamita desapareció casi por completo. Lo que es más, ingresó en un período de oscurantismo por alrededor de tres siglos de los cuales no se sabe mucho.

Decadencia

Finalmente tenemos al Período Neo-elamita, donde se manifiesta la decadencia total de esta nación y su imperio, el cual en su mejor momento estuvo a punto de poder llegar a ser el dominante de Mesopotamia y el primero en extender sus territorios más allá. Pero la historia tenía otros planes. Como ya hemos hecho mención, aproximadamente entre el 1100 al 770 a.n.e. no se conoce mucho acerca de Elam, salvo de una alianza establecida con los babilonios en contra del creciente poder asirio. En las siguientes décadas y siglos se sabe acerca de inmigraciones de pueblos del este, los que se asentaron sobre los futuros territorios que medos y persas exigirían como suyos. En el siglo VIII a.n.e. los elamitas buscaron librarse del poder creciente de Asiria, inmiscuyéndose en la política mesopotámica, sobre todo apoyando a los sentimientos siempre independientes de los babilonios, lo cual despertó los recelos del rey asirio Sargón II, quién buscó acabar con la influencia de Elam de una vez por toda. En efecto, cuando Senaquerib derrotó a Babilonia, allí se acabaron las esperanzas de detener el creciente poder asirio.

Shutruk-Nakhkhunte II fue el último monarca elamita en clamar el título de Rey de Anshan y Susa. Fue muerto por su hermano Khallushu. Éste también murió por mano de otro, Kutir-Nakhkhunte, y asimismo fue sucedido por Khumma-Menanu III, el cual reunió un ejército que se unió a los babilonios para pelear contra los asirios en la Batalla de Halule en el 691 a.n.e. No se tiene claro cuál fue el resultado pues ambos bandos reclamaron la victoria en sus anales, sin embargo Senaquerib era un rey asirio implacable que dos años más tarde destrozaría Babilonia.

En el trono elamita siguieron Khumma-Khaldash I y su sucesor Khumma-Khaldash II fueron testigos del declive general del imperio y del inicio de las malas relaciones con Babilonia, lo cual sólo fue aprovechado por Asiria, si bien este imperio ya estaba atravesando su etapa final. En los años siguientes los reyes elamitas fueron declarados enemigos de casi toda Mesopotamia. Sin embargo sería Asurbanipal el que contraatacaría y tomó Susa. La ciudad fue después saqueada así como otras urbes de importancia en Elam, región la cual hacia el 646 a.n.e. estaba ya en decadencia e ingresa a su etapa final. El último rey elamita Khumma Khaldash III fue capturado en el año 640 a.n.e. por el citado Asurbanipal, el cual terminó por devastar al país. Como buen rey asirio que era, se vanaglorió en una tablilla narrando su campaña de aniquilamiento en Elam. Se burló de sus dioses, templos y hasta menciona haber reducido el zigurat de Susa. Hasta los cuerpos de los reyes elamitas de antaño fueron profanados.

Cuando los babilonios instauraron su segundo imperio después de devastar Nínive y el poder asirio con ayuda de los medos, los territorios ocupados por los elamitas al parecer estaban divididos en pequeños reinos. Los últimos reyes de este país siguieron buscando el reconocimiento como monarcas de Anshan y Susa, aunque éste era ya meramente virtual. Tempti Khumma in Shushinak fue uno de los últimos elamitas que se reclamó para así el título de rey, título el cual ya no tenía ni rastros de la gloria de antaño. En el año 540 a.n.e. los aqueménidas ya controlaban el país conocido como Elam, y lo adhirieron a su imperio en crecimiento desapareciéndolo como entidad política en la historia. Sin embargo algunos investigadores aún le dan una oportunidad. En efecto, con el pasar de los siglos la lengua elamita fue el rasgo más distintivo de este pueblo y los persas la acogieron como una de las oficiales. Por otra parte la urbe de Susa también fue muy importante para los aqueménidas y muchos en ocasiones la ven como una de origen persa, lo cual es incorrecto. Tiempo más tarde, la lengua elamita sobrevivió evolucionando con el tiempo y terminó fusionándose con otras de la región. Además, cuando el Imperio Parto se instaura, existía una región libre de nombre Elymaida, la cual muchos investigadores creen es una especie de renacimiento del pueblo elamita. Por si fuera poco, durante el Imperio Persa Sasánida, hacia el siglo III d.n.e. Elam aún era una región conocida como tal, casi en los mismos territorios de antaño, y por aquellos tiempos aún se usaba su escritura y algunos dialectos derivados de su lengua. Tal parece que sólo desapareció por completo con la llegada del Islam y la expansión del idioma árabe…

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