Juana de Arco: la heroína y santa

Posted by admin on Sep 22, 2010 in Mujeres de la historia |
   

Primeros años

Nacida bajo el nombre de Jeane  D´Arc,  no se establece con certeza su fecha de nacimiento, pero se cree que fue alrededor del 1412, pues Juana era demasiado joven para cuando fue procesada. Ella misma declaró  haber nacido en la villa de Domremy, actualmente en la región de Lorena. La pequeña Juana era prácticamente solo una hija más de campesinos  en Europa, no obstante, luego de pasar una niñez tranquila junto a sus padres y hermanos, se dice que  a la edad de seis años escuchó por primera vez la voz de Dios. Algunas fuentes señalan que aquella primera revelación fue realmente cuando ella tenía entre doce o trece años,  por lo que no existe consenso con respecto a esto. Según historiadores que recogieron versiones,  fue el mismo arcángel Miguel quien se le apareció diciéndole que su misión en vida-la de Juana-era liberar Francia de los ingleses y de la política ambiciosa de Londres en el país galo. Como recordaremos,  Juana vino al mundo en un contexto difícil, pues Inglaterra y Francia llevaban desangrándose décadas en un conflicto que duró más de un siglo, denominado, La Guerra de los Cien Años.

Juana, doncella de Orleans

Entre 1428 y 29, Juana mediante el comandante Robert de Baudricourt trató de entrevistarse con el rey, quien debido a la apremiante situación se refugió en Chinón. En cuanto al comandante,  este no creyó en primera instancia las visiones de aquella niña, pero cuando Francia estaba al límite con el asedio de Orleans, quiso, porque no tenía nada que perder, darle una oportunidad. Así entonces, luego de tanta insistencia Juana logró entrevistarse con el delfín-el rey Carlos VII. A este  le comunicó que “Dios la había enviado con el fin de consagrarlo rey y liberar Francia del odiado enemigo”. El soberano desde luego, se mostró escéptico y Juana tuvo que pasar toda clase de pruebas y preguntas hechas por las sacerdotes. Con todas las pruebas a su favor, Juana obtuvo el beneplácito del rey quien le otorga el mando de un ejército, no muy numeroso y con una importante misión: liberar del asedio a Orleans.
Una vez allí, los hombres se enteraron de que Juana había sido elegida por Dios para comunicarles mensajes de cómo Francia debía dirigir la guerra para derrotar al odiado enemigo. Consiguió liberar a la citada urbe del asedio y expulsó a los ingleses hacia el norte. En los meses siguientes, Juana, debido a sus aciertos y fe ciega en el combate, continuó incrementando su fama y desde entonces fue llamada, Juana, la doncella de Orleans, haciéndole recordar su triunfo. Sus mensajes para algunos eran fanfarronerías, para otros, en cambio, grandes promesas que subían la moral.
Después de liberar Orleans del interminable asedio que le imponían los ingleses y sus aliados, los borgoñeses, Juan decidió continuar su campaña llevando el rey hasta la ciudad de Reims con el fin de coronarlo. La joven pasó un período de pruebas ante el rey y los militares conforme se fue haciendo más y más famosa, mientras ella insistía en que debía poseer el mando  total del ejército, pues Dios así lo deseaba.  Para  aquel entonces el rey Carlos  y los militares estaban a punto de perder la guerra contra los ingleses. El soberano no se convenció sino  solo hasta cuando Juana, otra vez acompañada por expertos militares franceses, consigue derrotar en Patay a los invasores. Así es como, luego de varias batallas, los franceses dirigidos por Juana de Arco, una joven de escasa experiencia militar, consiguen resonantes victorias.

Los militares comenzaron a creer que las decisiones que Juana tomaba eran tan sabias, debido a que era el mismo Dios cristiano  quien se las daba y eso se tradujo en fe ciega hacia aquella joven. Una vez coronado el rey, Juana, al parecer pretendió retirarse de la lucha, pues su misión parecía estar cumplida. Sin embargo, sus hombres le piden  que se quede con ellos para mantener el valor y la moral de la tropa, lamentablemente,  la envidia del rey de los demás nobles hacen que se corte la ayuda militar a  tal grado que pactabna treguas con el enemigo y ni siquiera le enviaba la cantidad de tropas requeridas para los avances.
Finalmente,  Juana, habiéndosele advertido las voces, es capturada el 23 de mayo de 1430 luego de ser rodeada y abandonada con sus tropas, pues Guillaume de Flavy, capitán de la ciudad de Compiegne, cerró las puertas de la misma. A  todas luces, un acto de traición. Lo único que podía salvar a las tropas de Juana, eran los arqueros, que poco o nada hicieron por ella.

El cautiverio

Como prisionera, Juana de Arco estuvo casi un año desde su captura hasta el cumplimiento de su condena. Fue vendida por los borgoñeses pasando de mano en mano hasta los mismos ingleses. En su cautiverio Juana fue, al menos al inicio, bien tratada, y llegó a conocer a algunos nobles que aparecieron en escena de paso, como Isabel de Portugal, la que al parecer intervino por ella para hacer su cautiverio menos hostil y más cómodo. Mientras tanto, toda Francia se había convertido en un campo de batalla por su disputa. Juana seguía vistiendo de hombre, pues así se lo habían ordenado las voces  y nadie la hizo cambiar de opinión. Jean de Luxemburgo mientras tanto, el líder borgoñés, estaba a la espera de la mejor oferta monetaria para vender a Juana. Ella por su parte intentaría  escapar dos veces del cautiverio, llegando a hacerlo por última vez al saltar de una torre muy alta, que por fortuna no le costó la vida, y ni siquiera un hueso roto. Fue encontrada inconsciente y su destino con los ingleses estaba ya escrito, pues estos llegaron a Compiegne, pero fueron expulsados por los franceses.
Un tanto lejos de allí, Juana fue llevada hacia Arras en noviembre de 1340 y en diciembre hacia Ruán. Al parecen Jean de Luxemburgo se había decidido venderla definitivamente a los ingleses, lo cual genera hasta hoy en día una gran controversia alrededor del rey delfín Carlos VII (quien tranquilamente podría haber pactado un intercambio), aunque no se sabe si no llegó a ofertar lo suficiente en dinero o en cambio nunca le interesó el rescate de Juana. De todas maneras,  el resultado fue el mismo y Juana acabo siendo vendida por cerca de 10 mil libras turnesas. Una vez en Ruán y en manos inglesas,  el cambio y el trato fue total, siendo encerrada en una celda oscura. El proceso contra ella empezó en el año 1431 colocándose en manos de la misma Inquisición. Si bien todo empezó en enero, ella no intervino personalmente hasta febrero. En el juicio hubo de todo, desde el esperado tribunal parcial que le jugaba en contra, hasta un intento de suicidio, violación y la negación de la doncella a vestir ropas de mujeres. Si bien se salvó casi al final del juicio, pues firmó casi inconsciente un papel-no sabía leer ni escribir-donde ella negaba sus creencias visiones y el vestir como hombre, los ingleses ingresaron en su celda y la obligaron a portar nuevas ropas. Esto hizo que Juana se desilusionara por completo y no volvió a arrepentirse de nada; por tanto,  continuó ratificando sus creencias y visiones, alegando que ella misma había conseguido la ropa.
Murió el 30 de mayo de 1431 al ser incinerada por hereje, bruja y asesina. Algunos dicen que mientras era quemada, exclamaba la palabra Jesús, algunos otros testigos, comentaron ver al mismo hijo de Dios, o bien el alma de la joven desprendiéndose del cuerpo. También se dice que de todo su cuerpo sólo quedó su corazón, casi intacto. Donde no existen dudas, es que se había dado muerte a una santa, al menos para los creyentes. No en vano es la patrona católica de Francia desde que fue canonizada por el papa Pío X el 18 de abril de 1909.

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