Octavio : el primer emperador de Roma

Posted by admin on Aug 16, 2010 in Biografías de inmortales |
   

cesa-augustoEl primer emperador vino al mundo un 23 de septiembre del año 63 a.n.e. en la misma ciudad de Roma. A todas luces era un noble, aunque su familia había desempeñado cargos secundarios.  Luego de quedar huérfano de padre, su madre se volvería a casar  y Octavio quedaría  de lado como un  noble más de los tantos que había en Roma. A muy temprano edad fue  admitido en el colegio de Pontífices.  Más tarde,  quiso acompañar a César a  través de España pero cayó enfermo y su barco naufragó. Sin embargo,  un sufrido Octavio consiguiría  llegar nadando a tierra. Julio César, comprobando su valor, lo toma en cuenta nombrándolo así su heredero.

Tuvo muchos nombres:

Cayo Octavio Turino (desde su nacimiento hasta su adopción por  Julio César en 44 a. C.);
Cayo Julio César (desde 44 a 27 a. C.);
Cayo Julio César Augusto (desde 27 a. C. hasta su muerte)

El 15 de marzo del año 44 a.n.e., Julio César es asesinado. En aquellos momentos, Octavio se encontraba  en Apolonia, pero al enterarse de la tragedia, marcha a Roma luego de enterarse en Lupiae el contenido del testamento de César. En efecto él, y sólo él, era el heredero. No fue fácil introducirse en la política de Roma, sin embargo, luego de que Marco Antonio se mostrara como la nueva figura de turno, el Senado decide brindarle apoyo a Octavio, quien utiliza millones de sestercios que César iba a usar en su guerra contra Partia, enriqueciéndose pero también repartiéndolo entre los ex-legionarios de su tío, quienes le ofrecieron apoyo.

En mayo del año 44 a.n.e. llega a Roma, donde se encuentra con Marco Antonio.   El Senado y casi media Roma estaba en contra de Antonio, tanto por sus ambiciones políticas como porque había dado leyes que evitaban ensalzar a César a un status divino.  Con  Octavio, en cambio,  creen encontrar un gran títere o escudo contra Antonio y otros posibles enemigos.

Finalmente, en el año 43 a.n.e., se firma el Segundo Triunvirato con Antonio y Lépido, a quienes les toca  la parte oriental del imperio y África respectivamente. Octavio, se queda con la parte occidental. Lépido fue relegado y Octavio colabora con Marco Antonio para acabar con los asesinos de Grecia, hecho que al parecer los llega a unir. Luego,  Octavio regresaría  a Roma, mientras que Marco Antonio decidiría qyedarse  en oriente, donde se alía con Cleopatra.
Octavio aprovechó esos años para incrementar su popularidad, mientras Antonio perdía terreno y pasaba la mayor parte de su tiempo en brazos de Cleopatra.  En el 40 a.n.e., se reanuda la alianza del triunvirato y la única modificación es que Italia quedaría neutral para los tres triunviros. Además para sellar una alianza, Octavio ofrece a su hermana Octaviana para que se case con Antonio. Éste accede y luego de cuatro años de matrimonio, la abandona.

Octavio  utiliza  este argumento, sumado al agravio que representó que Marco Antonio nombrara heredero del imperio al egipcio hijo de Cleopatra y Julio César, para arremeter contra su enemigo. El Senado cree así  que Marco Antonio y Cleopatra quiere convertir a Alejandría en la nueva capital. Sin embargo, Octavio espera  hasta el último momento para deshacerse de su enemigo. Luego de acabar con los  asesinos de César, acaba con todos los pompeyanos, piratas y hasta tuvo ánimos de renovar el tratado del triunvirato en el 38 a.n.e. Empero dos años más tarde opaca a Lépido y queda solo frente a Marco Antonio utilizando los pretextos que ya hemos citado.

La debilidad de Marco Antonio,  luego de una penosa campaña contra los partos  es aprovechada  por Octavio. Así estalla entre ambos en el año 32 a.n.e. la guerra que se definió en la batalla naval de Actium. El final para Marco Antonio es evidente,  él y Cleopatra se suicidan.

Su vida como primer emperador de Roma

Como Roma no gustaba ni de reyes o dictadores, Octavio  decide actuar con lentitud y con gran parte de las fuerzas armadas de oriente y occidente a su favor declara una nueva forma de gobierno: el Principado. Octavio debió respirar hondo porque todas estas medidas resultaran pues el pueblo romano estaba resentido con casi 100 años de guerras. Prácticamente, fingió llevar a Roma a una República, aunque  en realidad la conducía por una senda distinta. Más tarde renunció al poder del consulado y con complicidad del Senado se atribuyó casi todas las ventajas que este puesto tenía “sin serlo”.

En el aspecto militar, se apoderó también de aquel que ostentaban los procónsules, y con esto todo el poder en provincias sobre gobernadores, senadores, pretores o cualquier puesto. Nadie antes, ni siquiera César, había acumulado tantos poderes juntos. Todo esto no le fue fácil ni tampoco surgió de la noche a la mañana. Fue un duro trabajo político que duró desde el 23 al año 19 a.n.e. y se le llamó el 2 Pacto. El tercer Pacto es justamente en este último año cuando se consolida definitivamente en el poder. No renunció a sus anteriores privilegios sino que asume otros nuevos como el consulado total y vitalicio, así como el de censor. En el año 13 a.n.e., se ve sumado el de imperium y años más tarde el pontifex maximus y padre de la patria. Además se encargó  de restablecer la Guardia Pretoriana con el fin de que sea un cuerpo total de protección contra la figura del emperador.

Octavio disfrutó de una paz relativa, sin grandes guerras o campañas extensas que tenían harto al pueblo romano. Enfrentó algunos desafíos de rebeldes como el que dieron origen a las Guerras Cántabras o los típicos enemigos germanos. Los partos estuvieron de acuerdo con la paz y César Augusto trajo además prosperidad y progreso, propiciando que se fomenten las tradiciones, fiestas, celebraciones y costumbres. Un ejemplo de su gran nacionalismo fue la presión sobre el poeta Virgilio para la creación de la Eneida, pues necesitaba un modo de justificar que parte de su familia tenía una ascendencia divina, es decir de Juno, de quién descendía Eneas, colocándolo como un antecesor, inclusive, de Rómulo y Remo.

Octavio, pese a toda la fortaleza que siempre reflejó tener, así como su extrema prudencia para obrar, ocultó por muchos años una salud bastante frágil. Desde el año 24 a.n.e. fue preparando su sucesión. Fueron diez años en los cuales muchos pelearon por ocupar el trono. Octavio en este tiempo conservó la calma y no se dejó impresionar. No ordenó grandes purgas ni nada, y sólo se limitó a observar, fiel a su tradición de pasividad que se había ido incrementando con el paso de los años. El 19 de agosto del año 14 a.n.e., el primer emperador dejaba fundadas las bases para que los que le sucedieran, disfrutaran del último nivel político de Roma: el Imperio.

Escrito por: Joaquín Toledo, especialista en historia del mundo, historia antigua y  con amplia experiencia en investigaciones sobre conflictos bélicos.

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