Cleopatra VII : la reina hechicera

Posted by admin on Aug 11, 2010 in Mujeres de la historia |
   

CleopatraPrimeros años
Nacida en enero del año 69, Cleopatra VII fue hija  Tolomeo XII. Cleopatra creció en medio de las costumbres aristocráticas, las guerras entre su familia y el sometimiento de su patria a Roma. Cuando su padre murió, luego de haber pedido la ayuda de los itálicos para recuperar el trono, dejó aquel Egipto decadente en manos de Cleopatra y su pequeño hermano Tolomeo XIII, ambos casados siguiendo las costumbres de su país y por orden del fallecido.
Sin embargo, Cleopatra no se llevaba bien con el pequeño de doce años ni con ningún otro de sus hermanos. El recelo se hizo evidente,  Arsinoe IV y  lo otros dos varones Tolomeo XIII y Tolomeo XIV no veían con buenos ojos la ascención de Cleopatra al poder. Egipto agonizaba mientras Cleopatra no hacía nada por mejorarlo. Es entonces cuando Arsinoe decide  levantarse. Encontró esta muchacha apoyo en los consejeros del pequeño Tolomeo, llegando a expulsar  a  su hermana Cleopatra del reino y obligándola a marchar a Siria. Débil y con el orgullo ultrajado, Cleopatra decide responder el insulto,   no se daría por vencida tan fácilmente. Reúne, entonces, un ejército que nunca usaría, pues la vida le dio una oportunidad  mejor.

Cleopatra y Julio César

Roma,  mientras tanto,  andaba en una gran guerra civil. Egipto había preferido mantenerse neutral, y así lo hizo, aunque no indiferente. Ya el padre de Cleopatra había dado refugio a las tropas de Pompeyo, sin embargo,  cuando éste entró en guerra con César sin buenos resultados , se ve obligado a huir a la tierra de los faraones. Allí llegó sólo y fue  asesinado. Julio César, su perseguidor llegó unos días después desembarcando en Alejandría. Inmediatamente pidió explicaciones por lo sucedido al romano, y el por qué Egipto se había retrasado tanto a la hora de pagar la deuda que tenía con Roma.

Ante esto, César creyó que había llegado el momento de adherir Egipto a la República. Sin embargo, Cleopatra ya estaba enterada de su llegada, y una noche, gracias a unos pescadores pudo introducirse en el palacio, según cuenta la tradición, envuelta en un textil, el cual fue llevado por los esclavos ante César. Burlando  así la seguridad, al presentarse ante el romano, Cleopatra sale de su escondite. Bastó sólo eso, pues el caudillo quedó engatusado con ella. Pasaron la noche juntos y al día siguiente al parecer, César ya tenía una solución para el futuro de Egipto y la deuda que tenía con Roma. No hace falta decir que Cleopatra utilizó sus encantos y escuchó los rumores de la debilidad de César por las mujeres. De hecho Persínoe  y los asesores reales siempre quisieron a toda costa evitar que el caudillo o algún romano conozca a Cleopatra, pues sabían que ella era capaz de todo con tal de hacerse con el poder, inclusive entregar su cuerpo. Dicho y hecho. Sabía bien que él era una buena herramienta y quería liberar a Egipto de Roma. Ese fue su gran sueño el que fue creciendo  a medida que su poder aumentaba.  Retomemos. Luego de convertirse en amantes, César declaró ante la corte que Cleopatra sería la única reina de Egipto. Persinoe y Tolomeo serían meros herederos. La deuda de Roma había sido reducida, a cambio de que se pague con trigo; algo que necesitaba César para abastecer a sus tropas en las campañas.

Para garantizar tal cosa, los romanos se quedarían de momento en Alejandría. Como compensación Tolomeo XIII tendría la isla de Creta y Tolomeo XIV junto con Arsione se quedarían con Chipre. Esta última y su hermano se rebelan y huyen  alegando que el trono de Egipto les pertenece. Cleopatra y César se hundieron en una lujuria tremenda, la que se vio cortada cuando los hermanos rebeldes, comandados por Persinoe, mandaron a Alejandría unos 20 mil soldados que pusieron en verdaderos aprietos a los romanos. Se resistió en el palacio real de Alejandría durante casi seis meses. Si bien Cleopatra y César resultaron victoriosos, la batalla tuvo un precio alto, pues parte de la biblioteca de Alejandría se incendió cuando el caudillo romano ordenó quemar la flota egipcia.

Como Tolomeo XIII, el rebelde, resultó muerto en la guerra, por tradición Cleopatra se ve obligado a casarse con Tolomeo XIV, a todas luces una marioneta. Persinoe fue hecha prisionero y enviada Roma como cautiva. Julio César y Cleopatra continuaron su relación. La reina, entonces, queda embarazada y el bebé se convierte en el Tolomeo número quince, o llamado también Cesarión. Luego el César se marcharía a Roma y a otros lares para continuar con sus campañas y su política. Se reunió con Cleopatra entre los años 45 y 44 a.n.e. estando ella en Roma. La segunda vez llevó a Cesarión consigo  y por poco su leyenda acaba allí, pues ese mismo año César es asesinado y la reina debe abandonar rápidamente la capital entre sollozos y lamentaciones.

Cleopatra y Marco Antonio

Cleopatra regresó triste y desprotegida, pues creía que ahora el mundo la atacaría. Trata de organizar a su pueblo, el ejército y la marina. Hace lo que puede. Incluso, llegar a matar a su hermano y esposo Tolomeo XIV, con el fin de que su propio hijo sea el sucesor. Fueron años muy difíciles para ella, hasta que otra vez, un romano se encargaría de brindarle una luz de esperanza. Esa luz tenía nombre, se llamaba Marco Antonio. Ahora bien, Antonio había formado con Lépido y Octavio el segundo triunvirato  y a él le había tocado la parte oriente del imperio. Combatió a los republicanos y enemigos de César y en una de sus campañas pidió ayuda a Cleopatra. Ella aceptó con condiciones y se encontraron en Tarso en el año 41 a.n.e. De más está decir que ambos se enamoraron y desde entonces fueron aliados. Tiempo después Antonio debió marchar a la capital pues su presencia era requerida. Se casó con Octavia por presión de Octavio y anduvo con ella unos años.

Sin embargo,  cada vez que podía, él y Cleopatra se veían. Fruto de esto nacieron los gemelos Cleopatra y Alejandro. En el año 37 a.n.e., se volvieron a encontrar luego de cuatro años de separación y ambos se casaron. Emprendieron una campaña contra Persia que resultó un fracaso y Antonio no tuvo mejor idea que cederle a Egipto varias islas. Lo peor llegó cuando Marco Antonio no pudo más con los malos entendidos con Octavio y tras las declarar a Tolomeo el sucesor legítimo de César, o sea de Roma, las sospechas del Senado se hicieron realidad. Creyeron que influenciado por Cleopatra, Antonio quería una división de la República  o al menos el nombramiento de Alejandría como la nueva capital. El Senado declaró la guerra a Egipto en el año 32. Así se entró en una nueva guerra civil.

Cleopatra, fiel, se mantuvo al lado de Marco Antonio. No lo abandonó y hasta lo ayudó a planear la guerra  creyendo que la ganarían. Juntos construyeron una gran flota que se enfrentó en la batalla de Acccio a las fuerzas navales de Octavio. Lastimosamente, la reina egipcia comete, quizá, el peor error de su vida, pues creyendo ver la batalla perdida huye, terminado todo en un funesto fracaso. Por si fuera poco al llegar a Alejandría ordenó izar las banderas de victoria pues el pueblo no debía ver a su reina derrotada. Esto le generó grandes conflictos con Antonio. Poco después,  los aliados son derrotados por las fuerzas octavianas  y el futuro primer emperador entra  a fines de julio del año 30 en Alejandría.

Muerte de Ceopatra

Allí acabaron todas las esperanzas de la reina de volver a Egipto una potencia capaz de resistir a Roma. Había tenido que recurrir a muchas estrategias, pero ahora sólo le quedaba morir junto con el hombre que amaba. Sin embargo, la pelea entre ambos los mantuvo distantes y un mal informante le dice a Marco Antonio que Cleopatra se había suicidado. Él opta por lo mismo y aún vivo se dice fue trasladado hasta donde se hallaba la reina mueriendo en sus brazos. Poco después ella se encierra en su palacio y decide darle egipcia sepultura a su amado.

Poco después, se deja picar por una serpiente para viajar al otro mundo, fiel a sus tradiciones. Sus últimos deseos fueron los de morir enterrada junto a Marco Antonio, y Octavio, quizá por cortesía, lo permitió. Las tumbas, aún hoy en día, no son encontradas. Así acabó la vida de Cleopatra y también la del linaje de los Tolomeos, que venía desde la época de Alejandro el Magno. Cesarión también fue muerto y los otros hijos adoptados y desligados del poder.

Escrito por: Joaquín Toledo, especialista en historia del mundo, historia antigua y  con amplia experiencia en investigaciones sobre conflictos bélicos.

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