Ricardo Corazón de León

Posted by admin on Jul 14, 2010 in Biografías de inmortales |
 

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Nacido el 8 de septiembre de 1157 en el Palacio de Beaumont en Oxford Inglaterra, era el tercer hijo de Enrique II y Leonor de Aquitania. Como cualquier persona digna de su alcurnia, Ricardo creció con una buena educación, que lo convirtió en un amante de la literatura y la historia; sin embargo,  una dosis exagerada de comodidades convirtió al joven en un ser frío. Pese a todo, en la corona, siendo ya un adolescente se interesó en los asuntos del reino, sean estos sociales, político o económicos mostrándose pragmático  y testarudo a la vez.

No admitía los consejos de la autoridad y le gustaba andar a sus anchas, en lo que él creía lo correcto. Esto le trajo roces con su padre, por supuesto. No fue el único, pues sus hermanos Enrique el Joven y Godofredo también creían que su progenitor era demasiado débil y que Inglaterra merecía un mejor soberano. Cuando Enrique el joven fue declarado co-gobernador o prácticamente el sucesor, los tres decidieron, sumada a su madre Leonor, que había llegado el momento de que su padre se despida del trono. Pero Enrique II se salvó y derrotó a los sublevados. Ricardo y todos los demás implicados se disculparon, sin embargo,  Enrique no cambió para nada. Se hizo más frío.

Enrique hijo, moriría  durante la guerra. Ricardo, entonces, sería el único dispuesto al trono. Pese a todo el conflicto no se detuvo y se encargó de buscar aliados como el rey Luis VII de Francia y otros nobles franceses. Al final luego de un par de años de lucha, Ricardo y sus aliados derrotan a Enrique II quien muere el 6 de julio de 1189 en Chinon. Así, Ricardo accedía al trono de Inglaterra, como conde de Anjou, duque de Normandía, entre otros títulos nobiliarios.

Un verdadero corazón de león

Nadie sabe precisar por qué, pero Ricardo arremetió contra los judíos del reino, sus bienes y propiedades. No sólo los expulsó y humilló sino que ordenó asesinarlos  cruelmente. Sin embargo, la crítica de la Iglesia, lo detuvo a reflexionar acerca de lo que hacía. Para disimular los hechos, mandó a castigar a todos los que habían tenido algo que ver. Y es que Ricardo tenía que quedar bien frente a los cristianos, pues ya tenía pensado alcanzar la gloria.

Por aquel entonces, las cruzadas ya habían empezado, y colocarse al frente de un ejército para derrotar a los infieles era algo sublime en aquella época. Por supuesto ,  esa sería la fachada, pues lo que Ricardo deseaba era enriquecerse. Así entonces, siguiendo la línea de su padre, quien también participó en una cruzada, y la de Felipe II de Francia. Ricardo se mantuvo atento ante los movimientos en medio oriente y su decisión se hizo irrefutable cuando Jerusalén cae en manos de Saladino, el musulmán que tenía fama de ser invencible en el campo de batalla. Para rescatar fondos, Ricardo recurrió al tesoro público, aumentó los impuestos y también los tributos que le debían otros nobles sumisos a él.

La Cruzada de Ricardo Corazón de León

Ricardo se dirigió en compañía de Felipe II a Sicilia como primer paso. Allí, Ricardo exigió que su hermana Juana de Inglaterra sea liberada y se le diese la herencia correspondiente del fallecido Guillermo II de Inglaterra, su esposo. Ante la negativa del primo de este último, ahora en el gobierno, Ricardo atacó Messina y otros lugares llevando la devastación a la isla. Al final se acordó liberar a la cautiva pero Tancredo debía ser reconocido como rey de Sicilia. Luego de detenerse algún tiempo en la isla de Chipre donde se vio sometido a más intrigas políticas, pone finalmente pone sus pies sobre medio oriente.

Llega a Acre en junio de 1191 retomándola para los cristianos, mostrando sangre fría frente a los sometidos musulmanes. Saladino sale a su encuentro y en la batalla de Arsuf Ricardo lo derrota. La paz no llegó y pronto medio oriente se convirtió en un escenario de traiciones, intrigas, jugarretas y confabulaciones políticas. Felipe de Francia había partido y Ricardo sólo en su lucha, vio como se perdió Jaffa en julio de 1192, empero, haciendo esfuerzos denodados consigue derrotar nuevamente a Saladino, lo cual esta vez sí los lleva a un paz firmada el 2 de septiembre del 1192.

Si bien Jerusalén no se recuperó, sí se convirtió en una ciudad abierta, donde los cristianos y musulmanes tendrían libre acceso y se pactó una tregua de unos tres años aproximados. Ricardo, abandonado por todos, había demostrado que Saladino no era invencible  y se marchó de Tierra Santa luego de una buena campaña que duró 16 meses. Quizá, lo único criticable fue el por qué no exigió la devolución de Jerusalén, si su posición era ventajosa.


Retorno y muerte

El 9 de octubre del año 1192 Ricardo inicia su camino e intento de regresar a Inglaterra, sin embargo lo hizo de un modo muy particular y por una ruta distinta. Debido a su crueldad, Ricardo se encontró con su pasado, cuando Leopoldo V de Austria, lo capturó dentro de su territorio y lo hizo prisionero debido a que tiempo anets había asesinado a Conrado de Montferrat. Leopoldo lo trasladó como prisionero frente a Enrique VI de Alemania quién lo hizo también cautivo. En Inglaterra el hermano de Ricardo, Juan, estaba favorecido por Felipe II de Francia  y Ricardo se sintió abandonado.

Finalmente, su madre Leonor de Aquitania es la única que logra pagar el rescate y liberarlo. Cuando Ricardo regresa a Inglaterra encontra a su hermano usurpador, Juan, al que finalmente perdona mientras arremete con todas sus fuerzas contra Felipe II de Francia. Hizo algunas alianzas con el conde de Boloña y Sancho VI de Navarra para que ataquen a Francia. Felipe huyó y la guerra se prolongó muchos años. Mientras se hallaban en Lemosin luchando contra el vizconde Aimar V de Limoges, llegó a tomar el castillo de Chalus-Chabrol. Pero un día, 25 de marzo de 1199, mientras se hallaba paseando por el castillo, una flecha proveniente de tiradores que practicaban, lo hirió en el hombro.

La curación fue muy perjudicial para su salud y finalmente captó gangrena. Así empezaron días de una agonía terrible. La salud del rey decreció desde el primer momento debidp a la mala curación que se le hizo y que prácticamente le destrozó no sólo el hombro, donde había caído la flecha, sino también todo el brazo. Antes de morir el 6 de abril de 1199 perdonó al “niño” que lo había herido.

Al parecer el joven le dijo al rey que había aprovechado la ocasión de dispararle al verle sin su cota de malla, pues Ricardo tiempo atrás había mandado a exterminar a la familia del infante. Quizá consciente de toda la clase de maldades que cometió en vida contra millares de inocentes, Ricardo decidió indultarlo para morir en paz y sin rencores. Sólo así, podría unirse al reino de los cielos.

Escrito por Joaquín Toledo, especialista en historia del mundo, historia antigua y  con amplia experiencia en investigaciones sobre conflictos bélicos.

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