Ghenhis Khan: el incansable guerrero de oriente
El guerrero destinado a llevar a su raza hasta la misma Europa desde el Lejano Oriente nació en el año 1227. No se precisa la fecha exacta, pero algunas fuentes deciden citarlo en agosto de dicho año. Fue llamado Temundjin, o Temudjin, nombrándose así mismo Gengis Kan muchos años después. Este nombre significaba “el gran príncipe, el gran señor, o el señor del mundo”, pero con el tiempo la palabra Kan pasaría sencillamente a ser el título que Gengis legó a sus sucesores que aterrorizaron a cristianos y árabes por igual.
Cuando nuestro héroe vi
no al mundo su pueblo no estaba unificado y los mongoles basaban su economía en una de tipo feudal, como todos los pueblos de aquella época. Sin embargo, Gengis vino a la vida en una familia regularmente acomodada. Su padre, Yesugei, moriría envenenado por socios tártaros y Gengis, su madre y sus seis hermanos, caen en un profundo rechazo social y en la miseria.
Obviamente, el puesto del padre era ambicionado. Algunas familias y personajes se mantuvieron, sin embargo, fieles al clan, tales como Yamuja o Togrul. Este último generó que la familia del clan Gengis no sea abandonada; y en efecto, lo consigue generando que más y más familias decidan apoyarlos y unirse por primera vez contra otros clanes.
Tiempo después se casaría con una mujer de su pueblo y cuando esta es raptada por un clan enemigo, Gengis pide ayuda a su amigo Yamuja derrotando a los merkita. Entonces el clan de Gengis y el de Yamuja ganan su primera batalla y además adeptos pues muchas familias deciden unirse a sus clanes.
Los mongoles eran un grupo étnico dividido en clanes, de los cientos de pueblos que había en Asia desperdigados por aquella época; sin embargo, cuando la etnia yurchen llamó a los del clan de Togril para luchar contra los tártaros, Gengis vio su oportunidad de vengarse.
Grande fue su agrado cuando Togril lo invitó a unirse a él. La lucha fue terrible y duró varios años, hasta que los aliados consiguen despedazar a los tártaros, sometiéndolos. Gengis no quiso dejarse engañar y sabía bien que la alianza, al menos con Togril, sería temporal, pues pronto ambos se disputarían el poder. Yamuja no se quedó atrás, fue el primero en reaccionar, movilizando sus soldados contra el clan de Gengis (Temujin) y el de Togril.
Sin embargo, Togril y Yamuja terminaron aliándose contra Gengis y los suyos. Por fricciones internas estos perdieron las batallas y fueron sometidos por el futuro Kan. El clan de Yamuja consiguió sobrevivir en parte y se unió a los naimanos, con quienes podría organizar una nueva guerra contra Gengis. No funcionó. Fue traicionado por sus propios hombres quienes lo entregaron al futuro unificador. Si bien este quiso perdonarlo, Yamuja no soportaba la idea de morir con esa condición de subordinado y pidió ser eliminado. Su deseo fue cumplido. El resto de naimanos o remanentes de otros clanes enemigos fueron posteriormente derrotados. De la nada y en pocos años, el joven Gengis se había convertido en una de las promesas de la región.
La expansión del reino de Gengis Khan
Con la ayuda de su fiel comandante Subedai o Subedei, Gengis se había hecho con victorias indiscutibles. Para el año 1206, se proclama Kan y empieza a llamar a todos sus seguidores mongoles. Si bien se puede considerar también mongoles a todas las tribus que Gengis venció hasta ese momento como los keraitas, merkitas, naimanos, tártaros, entre otros, hay que reconocer que esto le tardó bastantes años para ser considerada una victoria rotunda. Aún así, fue el gran unificador de todo su pueblo incorporando, inclusive, poblaciones consideradas hasta su llegada “no mongolas”. Posterior a esa fecha, logra vencer a otras como los kirguises, uirgures, kitán, para luego seguir hasta el premio mayor: China, de lo que ya hablaremos.
Ahora bien. ¿Porqué Gengis decidió expandirse sin límites? Antes que nada ya había sometido a sus principales enemigos y tenía millones de adeptos fieles, no sólo hombres sino mujeres y niños que irían con él a cualquier parte. Sin embargo, en la mentalidad del mongol de la época estaba siempre presenta una necesidad que exigía su propia sociedad basada en clanes y alianza a través de linajes: la de un enemigo en común con quién luchar para mantenerse unidos. Caso contrario, todo el sistema de alianzas se vería reducido a la nada y sencillamente dejaría de existir.
Esto, por supuesto, traería guerras entre los propios mongoles y cada quien optaría por llamarse identificarse ya no como un pueblo en común, sino correspondiente a tal o cual clan. Otra explicación podría ser la explosión demográfica, aunque esto tampoco parece ser un buen argumento, ya que Asia es un continente de extensos territorios. Otro argumento probable es el de una crisis agrícola que los obligó a buscar nuevas tierras.
Ahora bien, uno de los grandes objetivos del gran Kan fue China, aquel gran país en decadencia unido en cuatro reinos. Primero cayeron los chin y luego dirigió su atención hacia los yurchen. Muchos pueblos abrazaron la causa mongola, por conveniencia o por sumisión. Así llegaron a Pekín en el año 214. Pese a sus éxitos, Gengis pasaría esta parte su vida sometiendo a pueblos en su propia tierra natal y otros naturales de China que resistían. Fue difícil pero no imposible. Hay que tener en cuenta que tal resistencia de muchas etnias en todo el camino de sus campañas, lo llevaron a negarse a continuar más allá y no tomó China por completo.
Gengis se percató que debía vencer definitivamente a los naimanos cuyos últimos remanentes se habían unido a los del Kanato de Kara Kitai (un imperio ubicado en el Asia central de entonces). Sin embargo, allí el líder naimano Kuchlug se hizo fama de corrupto y malvado pues mandaba a asesinar a todo el mundo, víctima de paranoia. Esto hizo que los mongoles sean recibidos como libertadores y no como enemigos, resultando Kuchlug, muerto. El imperio o reino de Kara-kitai dejó de existir como entidad política y fue adherido a los dominios de Gengis. A partir de aquí es cuando el gran Kan toma contacto con los musulmanes, algunos incluso eran turcos que gobernaban en algunas zonas de Kara-kitai.
Si bien en un principio los contactos con los hijos de Alá fueron buenos, todo terminó por disputas comerciales. Gengis, como era de esperarse, contaba con tropas mucho más salvajes y experimentadas en el combate y entró en guerra contra el Imperio Corasmio, al cual también venció. Corría ya el año 1223-1224.
Gengis otra vez tuvo que detenerse para poder reorganizar sus extensísimos dominios. Pero, ¿a qué se debían todos estos progresos y rápidas conquistas de los ejércitos de Kan? Pues bueno, al parecer nuestro héroe tuvo sus estrategias. Tenían caballos recios, con fuertes genes debido a que eran criados por un pueblo casi nómade. Esto les permitió a los mongoles desde siempre, vivir en condiciones limitadas y hasta infrahumanas. Por lo demás, todo su ejército siempre se transportaba a caballo, de forma que casi siempre llegaba bien descansado a los lugares de batalla. Los mongoles no perdonaban a nada ni a nadie. Una vez consumidos la mayoría de recursos volvían a marcharse hacia otros lugares llevando la destrucción a su paso, cometiendo múltiples genocidios contra los civiles. Volviendo a la vida de Kan, en el año 1220 sus fuerzas se dividen, más que todo debido a que su general Subutai se negó a retirarse. Gengis aceptó que éste continuara las conquistas en nombre de su ejército y así marchó hasta Georgia arrasando el país por completo.
Así fue como llegaron las primeras noticias a Europa, acerca de los mongoles, si bien Gengis personalmente se iba hacia el sur de Asia, para retornar a Mongolia a través de la India. Mientras tanto, las campanas de las iglesias cristianas de Europa del este ya sonaban en son de pésame, ¿Es que acaso los mongoles estaban siguiendo los pasos de sus antepasados los hunos y Gengis era la reencarnación misma de Atila? Los planes de Subutai así parecían confirmarlo porque luego de invadir Bélgica llevando la destrucción a su paso, tenía pensado marchar hacia Hungría y el resto de Europa. Gengis lo llama y junto a los ejércitos emprenden el regreso a Mongolia, pasando por parte de Persia, país que también devastaron llevándose algunos rehenes y un gran botín de guerra.
A llegar a China Gengis encontró que la dinastía Jin se había rebelado contra ellos, de hecho ya lo habían hecho tiempo atrás, al negarse a enviar refuerzos en la campaña de Asia del oeste. Los ejércitos mongoles entonces toman ciudad tras ciudad. Los Tangut, eran otra etnia de China, y al igual que los Jin, se niegan a someterse encolerizando a Gengis quien arremete contra ellos a diestra y siniestra, viéndose obligados entonces a retirarse y a rendirse.
A esta altura, Gengis parecía no tener parangón alguno en la historia. Ahora, ya podía volver tranquilo a Europa para someterla también. Sin embargo, en el año 1227, cuando los cristianos ya parecían tener echada su suerte, Gengis murió en extrañas circunstancias. Nunca se supo exactamente qué fue lo que le pasó. Su cuerpo fue llevado a su tierra natal, y al parecer quemado cerca al río Onon. Sus hijos de sangre y de su propio pueblo, se encargarían de expandir el imperio, habiendo dado él en vida, el paso inicial.
Escrito por: Joaquín Toledo, especialista en historia del mundo, historia antigua y con amplia experiencia en investigaciones sobre conflictos bélicos.

